<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://tamarix.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>tamarix</title><description/><link>https://tamarix.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>A una amiga</title><link>https://tamarix.blogia.com/2006/022501-a-una-amiga.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2006/022501-a-una-amiga.php</guid><description><![CDATA[<p>Hace mucho que no soy capaz de escribir dos letras seguidas.</p><p>Hoy teniamos que escribir una felicitaci&oacute;n que nos reuniese a todos y no tener que hacer varios escritos...</p><p>Gan&oacute; mi hijo mayor, osea el mediano. Un personage que siempre tiene los ojos en las manos y la cabeza en" sus aires", como corresponde a un personage de quince a&ntilde;os.</p><p>Ha sido un&aacute;nime la votaci&oacute;n, entre otras porque no ha sido necesario rompernos el resto la cabeza.</p><p>creo que merece la pena y por eso lo exongo.</p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><em>En nuestros corazones estas presente y en este d&iacute;a especial te deseamos lo mejor para ti y tus semejantes. Esperamos que todo te vaya de perlas y que recuerdes en tus pensamientos como personas que te quieren y que no te olvidan.</em></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><em>Los recuerdos que de ti guardamos los tenemos como tesoros que nunca se perder&aacute;n y que en lo mas profundo de nuestros corazones guardamos.</em></p><p>&nbsp;</p><p></p><p></p><p><em>LUCERO VA POR T&Iacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; fELIZ CUMPLEA&Ntilde;OS&nbsp;&nbsp; "NI&Ntilde;A"</em></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 25 Feb 2006 20:45:00 +0000</pubDate></item><item><title>Ganas de todo</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/112801-ganas-de-todo.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/112801-ganas-de-todo.php</guid><description><![CDATA[3.- Ten&iacute;a veintiocho a&ntilde;os, un negocio y por otra parte muchas ganas de divertirme. Recuerdo que estaba en una discoteca cuando le coment&eacute; a mi &ldquo;amigo&rdquo; de entonces que mi cuerpo no resist&iacute;a m&aacute;s trabajar durante diecis&eacute;is horas y no poder disfrutar de la &ldquo;magia&rdquo; que pod&iacute;a tener aquel verano. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os s&oacute;lo dedicados al trabajo necesitaba pasarlo bien. No hab&iacute;a sido f&aacute;cil atender el negocio familiar que hab&iacute;amos creado, he incluso consideraba que el esfuerzo que durante varios a&ntilde;os me hab&iacute;a motivado o estimulado no ten&iacute;a ning&uacute;n valor si mi vida solo iba a ser trabajo y un poco m&aacute;s de trabajo. Pr&aacute;cticamente de la nada hab&iacute;a conseguido tener hasta tres restaurantes. Con grades sacrificios, mucha ilusi&oacute;n, grandes expectativas y tambi&eacute;n mucho cansancio. Si algo echaba de menos era un fin de semana. &iquest;C&oacute;mo?... Era indiferente&hellip; Salir y disfrutar de dos d&iacute;as de vacaciones se convert&iacute;a para m&iacute;, un sue&ntilde;o dif&iacute;cil de cumplir. Aunque ten&iacute;a buenas ideas y ganas de trabajar me falt&oacute; cabeza para otras cosas. Eso lo deduzco ahora, no es f&aacute;cil escribir un pasado con la cabeza fr&iacute;a, pues cada letra que intento enlazar con otra e de reflexionarla y sobretodo recordarla lo que complica m&aacute;s las cosas. El oto&ntilde;o anterior la sociedad que form&aacute;bamos por un lado mis padres y por otro yo decidimos deshacernos de uno de los tres negocios de restauraci&oacute;n que regent&aacute;bamos. El hecho es que a&uacute;n teniendo algo m&aacute;s de respiro. Mi situaci&oacute;n no hab&iacute;a cambiado mucho. Confieso que para mis padres tampoco. &iquest;C&oacute;mo es posible que despu&eacute;s de ejecutar un bar que trabajaba s&oacute;lo...? No dej&aacute;bamos de hacer horas y m&aacute;s horas Si que es cierto que pod&iacute;amos comer sentados y con una mesa por delante, para sostener los platos y los cubiertos m&aacute;s que nada. Comer de pi&eacute; detr&aacute;s de un mostrador cuando la clientela daba su permiso se &ldquo;hab&iacute;a acabado&rdquo;. Eso si fue verdad, sentados&hellip; y cuando la clientela daba su permiso. He de decir que los lunes&hellip; bueno durante una buena &eacute;poca fueron los martes&hellip; y en otra si no recuerdo mal los mi&eacute;rcoles. Pero al final se qued&oacute; en lunes y as&iacute; quedar&aacute;. &hellip; He de decir que, los lunes ten&iacute;amos &ldquo;descanso&rdquo;. Los aprovech&aacute;bamos para hacer aquellas compras que necesitar&iacute;amos durante el resto de la semana, despu&eacute;s, comer y la tarde libre. Una siesta de veinticuatro horas era, mi mayor deseo. Me identificaba con un Alfredo Landa intentando como fuere dormir y descansar, en una de sus divertidas pel&iacute;culas. Eso es lo que hac&iacute;a, pero all&aacute; a las diez de la noche, cansado de dormir necesitaba cenar algo, salir y comunicarme con m&aacute;s gente. Esta rutina tra&iacute;a como consecuencia volver a trasnochar y levantarte, vuelta de nuevo al trabajo con el mismo sue&ntilde;o que luego tendr&iacute;a durante toda la semana. Tampoco me quejaba, pues sabiendo que realmente solo dispon&iacute;a de una tarde para poder hacer lo que se me antojase, consideraba que no lo aprovechaba mal del todo, pues despu&eacute;s de descansar un buen rato extra, sal&iacute;a cuando realmente hab&iacute;a algo de ambiente&hellip; Sobre todo en invierno. Realmente lo duro no era trasnochar, lo peor era levantarme, centrar la cabeza, lavarme la cara y con un fuerte suspiro comenzar un d&iacute;a francamente agotador.]]></description><pubDate>Mon, 28 Nov 2005 01:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>28-12-1997, Santos Inocentes</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/112501-28-12-1997-santos-inocentes.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/112501-28-12-1997-santos-inocentes.php</guid><description><![CDATA[2.- No serian m&aacute;s tarde de las cinco de la ma&ntilde;ana cuando dos personas con uniforme de hospital me preguntaron por un n&uacute;mero de tel&eacute;fono con el que pudiesen poner en contacto para explicar mi estado y en un momento dado dar su autorizaci&oacute;n para poder operar conmigo. La luz era tenue, posiblemente por eso no respond&iacute;. Pasaron varios minutos, eso creo, antes que pudiese clasificar la pregunta en el lugar correspondiente a respuestas adecuadas. No era f&aacute;cil, me hab&iacute;an despertado en medio de un sue&ntilde;o de tranquilidad y reposo que hac&iacute;a a&ntilde;os que no hab&iacute;a tenido. &iquest;Para que &ldquo;pip&rdquo; querr&aacute;n estos &ldquo;pip&rdquo; que les d&eacute; un tel&eacute;fono de contacto?... Ten&iacute;a que situarme primero. &iquest;D&oacute;nde estaba? En un hospital, fue mi auto contestaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute;? &hellip; Esa si que era una buena pregunta; hab&iacute;a tenido un accidente de coche. &iquest;A causa de qu&eacute;?... &iquest;Qu&eacute; hora es?, Dentro de unos minutos ser&aacute;n las cinco de la ma&ntilde;ana. Avisen a mi hermano, &eacute;l se lo dir&aacute; a mis padres cuando lo crea oportuno. Me di la vuelta e intent&eacute; recuperar aquel estado de placer que tenia minutos antes.]]></description><pubDate>Fri, 25 Nov 2005 23:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>Comienzo</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/112101-comienzo.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/112101-comienzo.php</guid><description><![CDATA[1.- Comienzo. Lunes 21 de noviembre de 2005 Hace un año y meses después de unas circunstancias que si vienen a cuento, comencé a escribir una redacción. Con el paso del los días se convirtió en un relato, creo que corto pero relato. Cuando por primera vez me puse delante de la maquina, de teclear y corregir todo aquello que yo escribía No tenía un objetivo concreto. Es más, no pensaba que pudiera pasar de dos capítulos, (aclaro que para mi cada capítulo esta relacionado con las escenas mentales que tengo y con las cuales me permito el lujo de cambiar de escenarios y conductas Como decía golo para eso lo escribes tú). Pero las cosas se complicaron, como todo lo que me ha pasado durante toda la vida. La redacción cada noche crecía y crecía hasta que tenia que dar a luz. Sí. Yo que siempre he sido un padre frustrado, tenía que dar a luz. No tenía dolores, ni contracciones, ni antojos y aunque si tenía necesidad de cariño, más que de amor. Tenía que parir, como siempre, parirla, y entonces pensé entre las ventajas de dar a conocer mi historia o, guardarla en un archivo que tarde o seguro que temprano lo enviaría a la papelera. Decidí pues siempre con ese empujoncito que precisas o preciso para que todos mis proyectos se hagan, que, como no, me proporcionó mi gran amiga Difundirlo por Internet. Agradecida experiencia. Pero pasó lo que tenía que pasar, la vida cambia por momentos y creo que no es justo mezclarlos y después de muchas vueltas, decidí que no se podían unificar unas etapas tan diferentes. Y como he de reconocer que no podía continuar, di por finalizado un parto, casi con cesaria. No tengo un borrador escrito, pero si concebido. Aunque, en un par de capítulos o menos, si por mí fuese lo eliminaría. Creo que tengo un compromiso con la sociedad y aunque no todo lo que quiero escribir soy responsable, si puedo decir que quitando la posible fantasía que pueda recrear será bastante verídico. Tuve que buscar un título antes de concebir una idea clara y definida de este pequeñoensayo. El día en el que la oscuridad me iluminó, es el ganador de todos aquellos, que han recorrido mi cabeza. Tengo el nombre y sólo me faltan los apellidos. Día a día se los pondré, si las musas nos me abandonan, como canta el maestro Serrat]]></description><pubDate>Mon, 21 Nov 2005 23:12:00 +0000</pubDate></item><item><title>Notas del autor...Que soy yo</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/111602-notas-del-autor-que-soy-yo.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/111602-notas-del-autor-que-soy-yo.php</guid><description><![CDATA[Cuando comenc&eacute; a escribir mi relato, mis pretensiones eran muy diferentes de las que en la actualidad me motivan. Un a&ntilde;o y medio que m&aacute;s o menos hace que tuve la necesidad de coger un papel y un l&aacute;piz y escribir lo que en aquellos momentos me pasaba y necesitaba plasmarlo para m&aacute;s adelante recordar los hechos con detalle. De esa libreta pas&eacute; a escribir un relato m&aacute;s extendido y para ello quise contar un poco mi vida, siempre rellanada con fantas&iacute;a, pues la verdad s&oacute;lo es de cada uno e igual los dem&aacute;s no lo entender&iacute;an. Las primeras letras me costaron un poco, pero conforme fue cogiendo forma mi idea, me fui enganchando, drog&aacute;ndome sanamente en cada frase. Para este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo he tardado unos seis meses en verlo claro. Creo que ha llegado la hora de terminar esta historia, pues el resto podr&iacute;a componerse mejor en una trilog&iacute;a, corta pero necesaria por el cambio que cada &eacute;poca supuso para m&iacute;. Quiero tratar temas que no son nada fr&iacute;volos, vistos desde la recuperaci&oacute;n y un optimismo algo negativo. Nunca he escrito este relato para los dem&aacute;s y me atrever&iacute;a a decir que ni si quiera para m&iacute;. No niego que lo he necesitado, me he aprovechado de &eacute;l, me he desquitado. Pero siempre con el m&aacute;ximo respeto de las personas mencionadas, que eran &ldquo;ficticias&rdquo;, y ocultando cosas que no ven&iacute;an a cuento. Para eso es mi relato, como siempre me he dicho. Agradezco a todos esos lectores que me han seguido, unos en el anonimato y otros con sus comentarios. Con unos d&iacute;as de paciencia volver&eacute;is a encontrar la segunda parte de esta historia que hoy decido finalizar. Gracias. Ser felices Txiki]]></description><pubDate>Wed, 16 Nov 2005 18:58:00 +0000</pubDate></item><item><title>Despedida y cierre</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/111601-despedida-y-cierre.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/111601-despedida-y-cierre.php</guid><description><![CDATA[54 Cuando las cosas van bien como realmente iban, viene alguien y &ldquo;lo jode&rdquo;&hellip; Las jornadas no solo se alargaban, si no que tambi&eacute;n comenzaba a tener problemas con la mafia hostelera de Palamos que me denunciaron continuamente incluso teniendo el bar cerrado. Deb&iacute;a de ser triste comenzar a trabajar cuando yo cerraba&hellip; Trampeando problemas y cansancio lleg&oacute; el verano, con &eacute;l todo lo que conllevaba y fue cuando conoc&iacute; a una amiga. Una amiga que convivi&oacute; conmigo durante casi cuatro a&ntilde;os y no me dej&oacute; por cierto un buen recuerdo, y es que quiz&aacute;s tengo mal ojo y no s&eacute; elegir bien. He de certificar que con esta relaci&oacute;n fui yo totalmente culpable e irresponsable. El nombre de esta &ldquo;amiga&rdquo; es bastante com&uacute;n, por desgracia, en estos d&iacute;as. Su nombre y apellidos eran Coc-Aina. Creo que ese fue el d&iacute;a que perd&iacute; mi futuro&hellip;]]></description><pubDate>Wed, 16 Nov 2005 18:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Billar</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/111401-billar.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/111401-billar.php</guid><description><![CDATA[53. Me hice con las reglas federativas de billar americano, como por ac&aacute; se le denomina. Comenz&oacute; una etapa de campeonatos que result&oacute; un &eacute;xito incre&iacute;ble y las partidas no paraban, as&iacute; como los ingresos que produc&iacute;an. Tuve que aprender a tapizar el billar pues a causa del desgaste cada mes y medio hab&iacute;a que cambiarlo. Cada vez que hac&iacute;a el cambio tambi&eacute;n lo era el color de la tela, m&aacute;s que nada para que la gente se diese cuenta del cambio. Mantener el billar bien nivelado y cuidado era primordial para la propaganda, boca a boca. Aprovechando la fiebre me preocup&eacute; de vender tambi&eacute;n los palos y a dem&aacute;s tambi&eacute;n alquilaba casillas para guardarlos. Los casilleros me los constru&iacute; yo mismo, pues los que estaban en el mercado me resultaban caros y como para hacer &ldquo;paridas&rdquo; soy el mejor&hellip; Entre campeonatos y entrenamientos el bar cada d&iacute;a se llenaba m&aacute;s y cada vez cerraba m&aacute;s tarde. Si por un lado era bueno, por el otro, el cansancio f&iacute;sico y mental comenzaba a hacerse notar. Los lunes, mi d&iacute;a de descanso, los aprovechaba al cien por cien. Intentaba dormir el mayor tiempo posible, pues cuando comenzase la semana era consciente que no tendr&iacute;a ese privilegio. Desconectaba el tel&eacute;fono e intentaba moverme lo menos posible, en eso los videos ayudaban mucho. La situaci&oacute;n no solo se mantuvo si no que fue en auge. Pensamos contratar m&aacute;s gente, pero los beneficios se iban a ir entre seguro sueldos y dem&aacute;s. La soluci&oacute;n fue el cambio de nuestros horarios. Mis padres habr&iacute;an el bar y yo lo cerraba, era como lo est&aacute;bamos haciendo, la diferencia es que yo no madrugaba y comenzaba a trabajar sobre las once, aunque si lo dejaba barrido y fregado. El cambio fue notable, aunque no definitivo.]]></description><pubDate>Mon, 14 Nov 2005 20:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>...Un poco m&#xE1;s de lo mismo...</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/110802--un-poco-mas-de-lo-mismo-.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/110802--un-poco-mas-de-lo-mismo-.php</guid><description><![CDATA[52 Fue un autentico mes de vacaciones, cada noche dorm&iacute;amos en un pueblo o ciudad diferente. Un mes por aquellas maravillosas tierras pasa muy pero que muy r&aacute;pido y como todos los meses pas&oacute;, sin pena pero s&iacute; con gloria. Despu&eacute;s de unas sabrosas vacaciones el trabajo de nuevo nos reclamaba, a s&iacute; como los proveedores, el banco, seguridad social, hacienda, etc. Es curioso como nos auto enga&ntilde;amos cuando hemos de volver al trabajo, entre otros dichos est&aacute; ese de que&hellip; ya me aburr&iacute;a, o&hellip; ya echaba de menos el trabajo etc. Todo mentira. Pero eso si, piadosa. Con todo y con eso se vuelve al trabajo con cara de buen humor y con un humor de perros, pero como la profesi&oacute;n se lleva por dentro a las nueve en punto los bares estaban abiertos, con genero y a punto de revista. Y como de costumbre los primeros caf&eacute;s del d&iacute;a, los almuerzos, comidas, meriendas y cenas fueron la t&oacute;nica de los meses siguientes. Igual que la relaci&oacute;n con Carolina, total indiferencia y sin poder estar con mi hija. Es cierto que no solo el dinero te da la felicidad, pues, si los bares funcionaban mejor incluso de lo que pod&iacute;amos haber previsto yo siempre sent&iacute;a un vac&iacute;o que no me permit&iacute;a llevar una vida normal, ya que si los problema causados por el trabajo se resolv&iacute;an con m&aacute;s o menos dificultad, pero&hellip; cuando los problemas los tienes metidos entre el coraz&oacute;n y la cabeza las cosa cambian y las soluciones ni si quiera las razonas lucidamente. Exist&iacute;an momentos, muy tristes, en los cuales me sent&iacute;a in&uacute;til como padre e incluso hasta me arrepent&iacute;a de serlo,&hellip; o no. Claro que pasado el proceso an&iacute;mico, donde dije digo, digo Diego y todo volv&iacute;a la esa normalidad entre comillas. Llegaron otras navidades, pero esta vez sin Anna. Me encargu&eacute; de que los Reyes magos y Papa Noel entregasen sus regalos en el lugar y fecha convenidos, o sea en mi casa, m&aacute;s que nada por si un milagro hac&iacute;a algunos cambios y nos pod&iacute;amos reunir. Aunque siempre te queda algo de esperanza, en esa ocasi&oacute;n no fue as&iacute; y aunque las pas&eacute; rodeado de la familia y amigos, siempre quedaba un vac&iacute;o que me recordaba la crueldad de la vida. No fue mucho antes de Semana Santa cuando por favor de otra sentencia nueva, volv&iacute; a estar con mi hija, poder cogerle la mano, darle muchos besos, jugar con ella, prepararle las comidas, acostarla y explicarle un cuento. De la misma manera que despu&eacute;s de la tormenta sale el sol, era providencial como cambiaba mi estado de &aacute;nimo cuando mi peque&ntilde;a estaba al lado. Recibi&oacute; todos sus juguetes con tanta ilusi&oacute;n como si fuera el d&iacute;a de Reyes. Pas&oacute; todo el fin de semana jugando y peinando sus mu&ntilde;ecas. No dejaba de mirarla y observarla, la ve&iacute;a feliz y tranquila, como si no nos hubi&eacute;semos separado ni un solo d&iacute;a y la vida no fuese capaz de tapar y de dejar al descubierto esas largas temporadas de ausencia y oscuridad. El &uacute;nico consuelo que me quedaba era que Anna crec&iacute;a sana y fuerte, el colegio lo llevaba bien, y aparentemente estas idas y venidas, no parec&iacute;an afectarle en demas&iacute;a, aunque mi coraz&oacute;n cruj&iacute;a cada vez que llegaba el momento de la separaci&oacute;n. Ha sido una situaci&oacute;n a la que nunca me he podido acostumbrar. A&uacute;n y ahora siembre me despido con un &ldquo;hasta luego&rdquo; decir adi&oacute;s me resultan palabras mayores. Con aparente armon&iacute;a, (siempre con el miedo metido en el cuerpo), hicimos frente a otra Semana Santa. La Semana Santa para nosotros era una semana muy especial, comenzaba la temporada y nos serv&iacute;a para hace r una peque&ntilde;a valoraci&oacute;n previa de cara al ansiado y detestado verano. Era como un partido de entrenamiento, en el cual volv&iacute;as a recordar tus carencias de todo un largo y mon&oacute;tono oto&ntilde;o. Tom&aacute;bamos notas y al tiempo recog&iacute;amos nuevas ideas para aprovechar la temporada de vacaciones con los mayores beneficios posibles. Las cosas marchaban a las mil maravillas y la fiebre &ldquo;del billar&rdquo; iba en aumento, por suerte para nosotros. De recaudar una vez por semana a tener que hacerlo cada d&iacute;a nos hizo reflexionar sobre como sacarle partido a esa situaci&oacute;n extraordinaria.]]></description><pubDate>Tue, 08 Nov 2005 21:20:00 +0000</pubDate></item><item><title>... Un poco m&#xE1;s de lo mismo...</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/110801--un-poco-mas-de-lo-mismo-.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/110801--un-poco-mas-de-lo-mismo-.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Tue, 08 Nov 2005 21:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>Vacaciones</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/110201-vacaciones.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/110201-vacaciones.php</guid><description><![CDATA[51 En broma pero casi en serio dec&iacute;amos que era un viaje de negocios pues visit&aacute;bamos los m&aacute;s pintorescos restaurantes, recorr&iacute;amos los mercados para ver sus productos, las panader&iacute;as para probar los diferentes productos que ofrec&iacute;an a los gallegos de a pie, nos col&aacute;bamos en los bares de las periferias y de el centro, para poder comparar comprender y conocer las diferentes tapas en las diferentes ubicaciones de Galicia entera. Por aquel entonces dispon&iacute;a de un buen est&oacute;mago capaz de digerir aquellos manjares y sus acompa&ntilde;antes l&iacute;quidos. Creo que Galicia debe de estar orgullosa de ser la capital mundial de &aacute;cido &uacute;rico y el colesterol y espero que as&iacute; lo siga siendo pues no renuncio a hacer en otra ocasi&oacute;n una visita al centro de la corrupci&oacute;n gastromedicinal. He de decir que todas aquellas &ldquo;mariconadas&rdquo; que me serv&iacute;an estaban deliciosas, desde las quisquillas, las ostras de Vigo, el caldo de Ourense, los percebes de A Coru&ntilde;a y los potajes de legumbres que te ofrec&iacute;an junto con las carnes por doquiera que fueses y degustases. Confieso que de Galicia me gusta hasta los andares, como dicen del cerdo, y es que no tiene desperdicio ni un mil&iacute;metro de sus tierras ni sus gentes. Sigo sin mirar ni un mapa, pues no me apetece. Comenzamos entrando por Orense. &ldquo;antigua y moderna Ourense&rdquo;. All&iacute; al poco de entrar por la carretera que venia de Ponferrada, nos paramos en un restaurante-mirador sobre un lago-ri&oacute; que ni s&eacute; como se llama ni lo voy a buscar ahora, pero que si miramos un mapa de carreteras de aquella &eacute;poca seguro que os document&aacute;is bien. Despu&eacute;s de un suculento caldo gallego nos fuimos a la ciudad de las ostras, como yo la llamo, Vigo (en gallego Vigo). Que puedo decir de esa ciudad que no sea la exclamaci&oacute;n de &ldquo;&iexcl;ostras!&rdquo; y&hellip; que buenas que estaban. Soy muy malo para los nombres, pero me acuerdo perfectamente de las paradas de piedra repletas de ostras de todos los tama&ntilde;os y precios, de los bares que alternaban su cerveza y sus tapas con los platos exquisitos que las se&ntilde;oras de las paradas tan amablemente te serv&iacute;an en las mesas de los mismos. En un deambular de berberechos, quisquillas, cigalas, gambas y dem&aacute;s corrimos las r&iacute;as, visitamos bodegas de ribeiro, albari&ntilde;os, trabajo que aunque no lo parezca puede ser agotador. Fuimos a parar en A Coru&ntilde;a (en gallego A Coru&ntilde;a), para probar levemente sus percebes. Por el interior llegamos a Asturias no sin antes probar los potajes que tan amablemente nos ofrecieron por aquellas aldeas gallegas. Nuestros objetivos vacacionales para Asturias eran diferentes que los que hab&iacute;amos disfrutado en Galicia. El campamento base lo establecimos en Gij&oacute;n, desde all&iacute; nos movimos en las diferentes excursiones por la zona. Primero por los picos de Europa, menudos paisajes y menudos quesos. Otro d&iacute;a nos fuimos de visita a la bodega que nos prove&iacute;a de sidra. Nos sacaron jamos, quesos, pan y con la espicha tomamos sidra como siempre deber&iacute;a tomarse. Que puedo decir m&aacute;s, quedamos alegremente satisfechos. Tambi&eacute;n fuimos a la caza de las fabes y como no a probarlas y disfrutarlas. Nuestro gastron&oacute;mico viaje nos llev&oacute; hasta unas sardinas asadas en el puerto de Santander. Sab&iacute;an a gloria, a dem&aacute;s ya estaba cansado de tanto marisco, carnes, potajes&hellip; Ahora le tocaba el turno al pescado. Se acababan las vacaciones y el coche ol&iacute;a que alimentaba, pues entre quesos, chorizos, jud&iacute;as, sidra&hellip; hasta pan llev&aacute;bamos. Lo bueno termino.]]></description><pubDate>Wed, 02 Nov 2005 19:20:00 +0000</pubDate></item><item><title>M&#xE1;s cambios</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/102701-mas-cambios.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/102701-mas-cambios.php</guid><description><![CDATA[<p align="left">50 Aquellas navidades incluso Carolina respeto las vacaciones y puede disfrutarla los d&iacute;as que me correspond&iacute;an. La lastima fue que la noche de reyes no pude nunca m&aacute;s pasarla con ella, y eso si es una espina clavada de por vida. Todo iba a pedir de boca, los dos restaurantes ya se autofinanciaban solos, yo ve&iacute;a regularmente a mi hija y volv&iacute;a a ser una persona casi feliz. Como en el bar de arriba para el invierno pr&aacute;cticamente no utiliz&aacute;bamos el comedor decidimos comprar un billar americano, Ten&iacute;amos un instituto cerca y el billar estaba de moda. Fue una gran compra, en dos meses ya hab&iacute;amos recaudado su importe y cada vez ven&iacute;a m&aacute;s gente para jugar. Para que fuese m&aacute;s rotativo y todo el mundo pudiese jugar, conforme llegaban pon&iacute;an el dinero en el marco del billar, concretamente 100pesetas y eso marcaba el turno de juego. Algunas noches ten&iacute;a que cerrar y sobre la mesa quedaban bastantes monedas esperando. No era f&aacute;cil convencer al personal pero... Corr&iacute;a ya el a&ntilde;o noventa cuando se nos ofreci&oacute; otro bar tambi&eacute;n en zona c&eacute;ntrica y a un precio muy apetecible. Discutimos los tres la posibilidad de quedarnos lo, planeamos como pod&iacute;amos llevarlo, que personal necesitar&iacute;amos, y como quer&iacute;amos enfocarlo. Aunque el bar peque&ntilde;o disfrutaba de una variedad de tapas considerables, la cocina que ten&iacute;a era peque&ntilde;a, una plancha con hornillo, eso limitaba bastante. &iquest;Quien dijo miedo?... La cuesti&oacute;n es que despu&eacute;s de unos n&uacute;meros casi innecesarios nos quedamos con otro local, ya eran tres. M&aacute;s trabajo, m&aacute;s problemas, m&aacute;s empleados y menos tiempo para disfrutar de nuestra vida. Lo cierto es que el dinero entraba cada d&iacute;a m&aacute;s. Aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a que sudarlo tambi&eacute;n m&aacute;s. Entre tanto Carolina aburrida de aparentar ser buena persona, otra vez impidi&oacute; que viese a la ni&ntilde;a. Otra vez al abogado. Otra vez a pagar, otra vez a esperar sentencia y otra vez los meses volv&iacute;an a pasar y tambi&eacute;n a desesperar. Cada noche cuando me acostaba recordaba el rostro de Anna y entre sudores de rabia, recuerdos y una buena dosis de alcohol me quedaba dormido un rato, pues la ma&ntilde;ana me sorprend&iacute;a y ten&iacute;a que volver a luchar con otro nuevo d&iacute;a. Ese verano comenz&oacute; a ser insufrible, los tres locales requer&iacute;an de mucha atenci&oacute;n y pr&aacute;cticamente me pasaba toda la ma&ntilde;ana pinchando pollos y reponiendo existencias en los bares. Era agobiante pues no tenias un solo momento de descanso los rostros de mis padres cada vez se dibujaban m&aacute;s y m&aacute;s agotados. Terminamos ese verano como pudimos y decidimos que ten&iacute;amos que replantearnos la situaci&oacute;n. Discutimos sobre desprendernos del peque&ntilde;o, aunque a m&iacute; personalmente no era el que hubiese preferido. Tomada la decisi&oacute;n y con el dinero que nos dieron con la venta de los aparatos que eran de nuestra propiedad, nos pasamos todo el mes de septiembre de vacaciones por Galicia y Asturias. El hecho de desprendernos de ese peque&ntilde;o bar produjo me un gran alivio, pensaba que al desprendernos de &eacute;l todas las tensiones, nervios y malos humores pasar&iacute;an a formar parte del pasado. No s&eacute; si realmente necesit&aacute;bamos tanto vender el bar como coger unas merecidas vacaciones. El hecho es que ya no hab&iacute;a marcha a tras y sin pensarlo m&aacute;s esa misma tarde salimos de vacaciones. Las primeras que tomaba desde que me hab&iacute;a separado de Carolina, de hecho era tambi&eacute;n los primeros fines de semana y fiestas de &ldquo;guardar&rdquo; que me permit&iacute;a el lujo de coger y digo coger como si fuera a un clavo ardiendo. </p>]]></description><pubDate>Thu, 27 Oct 2005 20:50:00 +0000</pubDate></item><item><title>Alegr&#xED;as y tristezas</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/102601-alegrias-y-tristezas.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/102601-alegrias-y-tristezas.php</guid><description><![CDATA[49 En el nuevo restaurante nos hab&iacute;an dejado una m&aacute;quina de asar pollos (bueno pollos o lo que quisieras siempre que cupiese, claro), Como siempre en Espa&ntilde;a estamos llenos de ingenieros dispuestos a asesorarte en la manera correcta de asar un pollo, la cuesti&oacute;n es que como yo siempre he sido muy autodidacta no tard&eacute; mucho en hacerlos a mi manera, en poco tiempo comenc&eacute; a tener una cierta &ldquo;fama&rdquo; no solo con los pollos, tambi&eacute;n con los conejos, butifarras (salchichas t&iacute;picas de Catalu&ntilde;a), churrascos, redondos de ternera etc. El nuevo restaurante comenzaba a dar sus frutos. Est&aacute;bamos contentos, pero siempre con perspectivas de ampliar el negocio. Uno de nuestros clientes era propietario de unos campings de la zona, concretamente uno en el mismo centro y dos en el t&eacute;rmino municipal de Mont.-ras. El hecho es que aunque ten&iacute;an servicio de restaurante, no hac&iacute;an comida para llevar, cosa que aprovechamos para venderles nuestros productos. Ellos ten&iacute;an una comisi&oacute;n y lo m&aacute;s importante, ofrec&iacute;an un nuevo servicio a sus clientes. El sistema era muy sencillo y bastante pr&aacute;ctico: En el camping del pueblo los encargos se ten&iacute;an que hacer dos horas antes, mientras que los que estaban en Mont.-ras el pedido era &uacute;nico. Todo esto hac&iacute;a que nuestro trabajo se simplificase aunque al mismo tiempo nos duplicaba el trabajo, pues &eacute;ramos nosotros los que llev&aacute;bamos los pedidos a cada establecimiento. No tardamos mucho en cuestionarnos la posibilidad de contratar a alguien para que nos ayudase como camarero sobre todo durante las horas punta. Contratamos a un chico marroqu&iacute; en un tiempo en el que los inmigrantes a&uacute;n no representaban una masificaci&oacute;n notable. Nos ven&iacute;a de perlas pues aparte de hablar un perfecto castellano, entender e incluso hablar algo de catal&aacute;n, tambi&eacute;n dominaba el ingl&eacute;s, alem&aacute;n y franc&eacute;s. Era una persona muy educada y con un nivel cultural alto. Con el nuevo fichaje ten&iacute;amos la plantilla completa para toda la temporada o al menos eso cre&iacute;amos. Me hab&iacute;a comprado un vespa que utilizaba para el transporte de los pedidos. A los pocos d&iacute;as los clientes ya hab&iacute;an puesto un mote al reparto &ldquo;el pollo Express&rdquo;, tan bien hab&iacute;a suscitado algunas envidias, ya que uno de los campings era naturista. He de decir que a todo te acostumbras o casi. Pocos d&iacute;as pasaron cuando tuvimos que ampliar la plantilla, pues mi madre no pod&iacute;a hacer frente sola el bar peque&ntilde;o. Definitivamente esta vez s&iacute;, qued&oacute; la plantilla completa y todos como pudimos pasamos la temporada estival. Entre tanto mi abogado a&uacute;n no hab&iacute;a dado se&ntilde;ales de vida y yo me comenzaba a inquietar. Lleg&oacute; septiembre y dispon&iacute;a de m&aacute;s tiempo para poder dedicarme a mis asuntos personales. Una tarde me acerqu&eacute; para hablar con &eacute;l personalmente. Todo lo que me dijo me sonaba m&aacute;s a excusas que a un trabajo correctamente hecho. Sal&iacute; decepcionado y con un humor de perros. Decid&iacute; tomarme la justicia por mi cuenta y dej&eacute; de pasar la manutenci&oacute;n que la ley me obligaba. Curiosamente en pocos d&iacute;as recib&iacute; una notificaci&oacute;n judicial comunic&aacute;ndome que si no pagaba en el plazo de diez d&iacute;as se proceder&iacute;a al embargo de mis bienes. No lo entend&iacute;a tres meses hac&iacute;a que lo hab&iacute;a puesto la deduc&iacute;a y a&uacute;n no me hab&iacute;an comunicado nada, mientras que a&uacute;n no hab&iacute;a pasado ni un mes de retraso y ya me amenazaban con el embargo. La justicia en Espa&ntilde;a no me parec&iacute;a justa precisamente. Muchas cosas no entraban en mi cabeza respecto la legalidad incluso constitucional de nuestro sistema judicial. No entend&iacute;a porqu&eacute; la constituci&oacute;n dice que todos los espa&ntilde;oles &eacute;ramos iguales sin distinci&oacute;n de sexo, raza ideolog&iacute;a pol&iacute;ticas, de religi&oacute;n etc. Entonces &iquest;Por qu&eacute;?... Por el hecho de ser mujer su madre, poes&iacute;a la custodia autom&aacute;tica de Anna. La ley me estaba diciendo que yo no estaba cualificado para educar a mi hija correctamente o sea tonto. No lo entend&iacute;a entonces y no lo entiendo ahora. Si alguien me lo explica lo agradecer&eacute;. En esta ocasi&oacute;n no pas&oacute; mucho tiempo en llegar una sentencia por la cual estaba obligada a cumplir con el r&eacute;gimen de visitas. Esa vez lo respet&oacute;. Quedamos para el viernes por la tarde, tal y como dictaba la sentencia. El piso donde viv&iacute;a Anna era un primero, es una mudanza que no he contado y que fue precisamente el detonante del principio serio de nuestra separaci&oacute;n. Anna estaba esperando en el balc&oacute;n mirando de un lado a otro, la conjunci&oacute;n de tres calles posibles para intentar verme. Precisamente bajaba yo por la calle central, la vi desde lejos aunque la reconoc&iacute; s&oacute;lo de cerca, apoyada en el balc&oacute;n y estirando el cuello, como si de un telescopio se tratara, qued&oacute; parada un instante y como alma que lleva el diablo gir&oacute; sobre si misma y desapareci&oacute; en el interior del sal&oacute;n. No hab&iacute;a dejado aparcado el coche justo frente el portal de la ni&ntilde;a, cuando de &eacute;l sali&oacute; como un cohete mi preciosa hija. Corr&iacute;a como pod&iacute;a pero sus seis a&ntilde;os aguantaban como pod&iacute;an las bolsas de sus mudas y dem&aacute;s pertenencias necesarias para pasar unas vacaciones, m&aacute;s que un fin de semana. La socorr&iacute; con el peso y nos dimos un abrazo que hizo dif&iacute;cil aguantar las l&aacute;grimas. Pas&oacute; en seguida, Carolina ven&iacute;a detr&aacute;s, como si no hubiera pasado nada, yo por mi parte puse cara de p&oacute;quer e igual que ella convers&eacute; con ella intentando siempre reprimir mi ira. Por fin despu&eacute;s de recibir las instrucciones pertinentes como si ella fuera la propietaria de Anna y solo ella poseyese la raz&oacute;n indiscutible, nos quedamos solos en el coche. Sal&iacute; de Palafrugell y par&eacute; en el primer bar que encontr&eacute; direcci&oacute;n Palamos. Nada m&aacute;s salir del coche le di otro abrazo y un beso que me hizo recordar los muchos que le hab&iacute;a dado, pero tambi&eacute;n los que no. Hab&iacute;a crecido a lo alto pues a lo ancho sali&oacute; a su padre que es mejor que no me ponga de perfil. Se hab&iacute;a dejado el pelo largo y llevaba una cola de caballo, le daba un aspecto todav&iacute;a m&aacute;s esterilizado, si cabe. No lo he dicho a&uacute;n, pero lo voy a decir, &iexcl;que guapa que estaba! Merendamos a lo grande, no en vano m&aacute;s que un bar como he dicho antes era una pasteler&iacute;a y cafeter&iacute;a. Lo cierto es que tienen cosas deliciosas y era uno de los sitios habituales para ir en familia a merendar o para quedar bien con cualquier compromiso. Sab&iacute;a de ante mano que all&iacute; Anna no tendr&iacute;a problemas en elegir algo y adem&aacute;s ten&iacute;an un peque&ntilde;o parque infantil que aprovechaba mientras yo me fumaba un cigarro. Pasado un largo rato y antes de que un camarero me sugiriese que llevase a mi hija a un parque de atracciones, cog&iacute; a Anna y aunque no muy convencida nos fuimos. Me he saltado dos mudanzas m&aacute;s estando separado, aunque no ten&iacute;an importancia pues aparte de una televisi&oacute;n solo pose&iacute;a una maleta de ropa, por si hay que salir corriendo comentaba. La tercera mudanza de Palamos fue a un primer piso situado frente al restaurante. Llegamos por fin a Palamos, primero pasamos por el bar peque&ntilde;o a ver a mi madre, como en ese momento se hab&iacute;a quedado sola decid&iacute; cerrar el bar, aunque a&uacute;n era bastante pronto. Desde all&iacute; mismo llam&eacute; a mi padre para que el tambi&eacute;n comenzara a recoger el bar y por causa excepcional lo cerrase. No le debi&oacute; parecer mala idea pues cuando llegamos al restaurante solo quedaba el T&iacute;pico cliente que le gusta fastidiar un momento de alegr&iacute;a ajena. Soy bastante tranquilo en apariencias y Dios me ha dado una voz que en momentos puede ser bastante potente, adem&aacute;s debo poner cara de muy mala leche, pues cuando le dije que por favor se marchase el antes de que yo le ayudase no dud&oacute; en hacer mutis por el foro disculp&aacute;ndose de yo que s&eacute; que cosas. Antes de ir a buscar a Anna fui al video y no s&eacute; cuantas pel&iacute;culas infantiles dej&eacute; en el comercio, el resto me las llev&eacute; yo. No merec&iacute;a la pena salir a comer a ning&uacute;n sitio pues si la fiesta era para Anna, ella ya casi hab&iacute;a cenado Nos preparamos una buena cena con todo lujo de detalles y como si de un catering se tratara, cogimos todo, cruzamos la calle y nos acomodamos en mi nueva vivienda, y tambi&eacute;n de Anna como no. Mientras nosotros com&iacute;amos la ni&ntilde;a disfrutaba de los juguetes y de las benditas pel&iacute;culas de la factor&iacute;a Disney. El recuerdo de esa tarde y noche lo guardo con especial cari&ntilde;o en el puesto donde guardo lo que amo. Siempre se dice y es verdad que lo bueno pasa pronto y... Lleg&oacute; el domingo por la tarde y tambi&eacute;n la hora en que nos ten&iacute;amos que despedir. Primero de los abuelos, que la abrazaban como si ya no la volviesen a ver y en cierta forma posiblemente no iban muy desencaminados. Anna no se quer&iacute;a ir, pero as&iacute; son las cosas y tambi&eacute;n las primeras injusticias que cometemos los padres cuando adultamente nos separamos. Despu&eacute;s de muchos lloros por parte de ella y muchas promesas por mi parte, qued&oacute; m&aacute;s o menos convencida y pudimos dirigirnos de nuevo a Palafrugell. Intent&eacute; ser lo m&aacute;s breve posible y me desped&iacute; con dos besos y la promesa de ir a buscarla de nuevo al cabo de unos quince d&iacute;as. Llame al timbre y al poco baj&oacute; su madre a recogerla, Hola y a dios fueron mis &uacute;nicas palabras y me fui. El coche me parec&iacute;a enorme y silencioso, mis &aacute;nimos por los suelos y mis ojos llenos de rabia e impotencia. No me dirig&iacute; directamente al trabajo, pare en el bar de un conocido y c&oacute;mplice de salidas nocturnas. Ten&iacute;a ganas de emborracharme, de decir estupideces sin sentido, de hacer quijotadas arreglando el mundo y con suerte no pensar. Primero uno y despu&eacute;s otro cayeron los dos combinados de ginebra y lim&oacute;n. Despu&eacute;s de cerrar el bar y ya en mi casa fui tomando hasta que la luz de la ma&ntilde;ana fren&oacute; mi alcoh&oacute;lica huida. Todo march&oacute; m&aacute;s o menos bien durante bastante tiempo, aunque los regimenes de vistas era bastante sui g&eacute;neris, mejor eso que nada, y algo m&aacute;s barato que los pleitos con abogados o al menos con el que desgraciadamente yo contrat&eacute;. Parec&iacute;a que todo se normalizaba y yo comenzaba a ver la luz de la felicidad, comenc&eacute; a salir m&aacute;s a menudo con mis amigos y compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, nos lo pas&aacute;bamos bien, ten&iacute;amos temas comunes y a todos nos gustaba jugar a los chinos, o sea que llegar algo tocado a casa era de lo m&aacute;s normal. Hay que decir que eran las dos &uacute;nicas horas del d&iacute;a que desconectabas del trabajo e incluso de los problemas. El hecho que todos fu&eacute;semos propietarios tambi&eacute;n nos ven&iacute;a bien pues durante el d&iacute;a no coment&aacute;bamos ofertas del mercado o bien de los distribuidores etc.&hellip; Aunque lo mejor ven&iacute;a cuando ya en temporada baja nos reun&iacute;amos para comer alg&uacute;n que otro cabrito y pasar un d&iacute;a de campo y casi de libertad. En aquellas ocasiones la gente se iba por eliminaci&oacute;n, i algunos casi antes incluso de comer. Eran ratos muy divertidos y sobre todo de muy buen ambiente.]]></description><pubDate>Wed, 26 Oct 2005 23:16:00 +0000</pubDate></item><item><title>Coas que te desaniman y desesperan</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/102001-coas-que-te-desaniman-y-desesperan.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/102001-coas-que-te-desaniman-y-desesperan.php</guid><description><![CDATA[48<br>Mi madre solía abrir el bar pequeño y en pocos días se había ganado una clientela que ni mi padre ni yo hubiésemos tenido jamás. Todas las mañanas el bar se llenaba de mujeres y por lo que veía las veces que iba se lo pasaban muy bien. Este horario se extendió a las cuatro de la tarde, cuando muchas tenían que entrar a trabajar y aprovechaban para tomarse un café y cotillear un poco.<br>Mi vida profesional estaba más o menos encarrilada, con muchas horas de trabajo, pero bien encarrilada. Al menos ahora las horas que hacía trabajando eran para mi propio beneficio y como dice el refrán; sarna con gusto no pica.<br>En lo que se refería a mi vida personal empecé a tener los primeros problemas con Carolina. Sin venir a cuento un fin de semana que me correspondía tener a Anna, me presenté como de costumbre a recogerla. Como siempre iba contento, tener a Anna era lo que anhelaba durante toda la semana, o mejor dicho durante toda la quincena. Llamé al timbre, como de costumbre, la diferencia fue que en esa ocasión salió sólo carolina, pregunté por Anna y Carolina me dijo que no vendría conmigo aquel fin de semana ni otros. Quedé paralizado y sorprendido, no entendía la postura de Carolina, le pedí explicaciones como era lógico y natural. Su respuesta era que como vivía con mis padres no me la quería dejar y por eso la había mandado con sus padres a Rubí. No me cabía en la cabeza dicha posición de Carolina. ¿Qué tenían que ver mis padres ahora con que yo disfrutase con mi hija el fin de semana que por ley me correspondía?... No sé lo que me pasó por mi mente (bueno si), pero nada bonito como para escribirlo en este momento. Me fui reprimiendo mi rabia, estaba confuso y perdido. Era viernes y pasaban de las ocho de la tarde, hasta el lunes no podía hablar con mi abogado, me dirigí a la policía municipal para denunciar el hecho Después de denunciar lo sucedido el policía que me atendió me dijo que ya me llamarían del juzgado y que en esos momentos no podía hacer nada más. En lo que más hincapié puso el agente era si yo pasaba la pensión de manutención a su madre, ¡pues claro que la paso!, y no solo eso, encima le pasaba más dinero del que por ley me correspondía. Salí de comisaría desolado y sobretodo enojado ante esa situación de impotencia que me habían creado.<br>El lunes como era lógico me puse en contacto con mi abogado para comentarle lo sucedido. En primer lugar me comentó que la denuncia que había puesto no servía para nada pues la policía municipal no tenía competencia para estos asuntos. Después me comentó que fuese a buscar a Anna el próximo fin de semana que me correspondiese y que llevase dos testigos, si me volvía a decir que no me la dejaba no tenía que decir ni hacer nada, pues el después pondría una denuncia para que así estuviese protegido por una sentencia judicial.<br>Así lo hice, al cabo de quince días me personé con dos amigos tal y como me había aconsejado mi abogado. Como respuesta de Carolina fue otro no te la dejo. Me fui sin decir nada, aunque es lo que se supone que tenía que hacer no era precisamente lo que yo hubiese hecho en aquel instante, así que me comí el orgullo y volví  al bar con la cabeza baja y el alma rota. Por más que quería entender dicha situación no le encontraba ni pies ni cabeza. Soy una persona pacífica, pero aquella tarde pasaron mil y una ideas para hacer daño a Carolina, quería que sufriera más que yo, en realidad quería que desapareciese de este mundo, esa era la única manera de solucionar el problema que tan maléficamente Carolina había tramado. Aún años después me arrepentí de no haberlo hecho, sé que no suena bien, pero los pensamientos son de cada uno y los míos eran esos.  <br> Por más que lo pensaba menos entendía que era lo que pretendía Carolina y sobre todo ¿por qué?<br>Siguiendo de nuevo las recomendaciones el lunes otra vez volví a visitar al abogado con mis dos amigos, tal y como me había dicho.<br>Tomo nota de todo lo que había sucedido, hizo un escrito y mis amigos lo firmaron siguiendo sus instrucciones, después de muchas palabras diciéndome que no me preocupase, que todo iría bien, que el juez resolvería rápido a mi favor etc.<br> En mi interior algo me decía que no todo iría también como el abogado me había dicho  y sin embargo tenía esperanzas que sus palabras fuesen ciertas.<br>Ahora solo faltaba esperar la famosa resolución, obligando a Carolina a respetar el régimen de visitas.<br>Los días fueron pasando y con ellos llegaba el verano y como siempre el aumento de trabajo.]]></description><pubDate>Thu, 20 Oct 2005 21:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Otro negocio</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/101801-otro-negocio.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/101801-otro-negocio.php</guid><description><![CDATA[47<br>Mi padre por el contrario no estaba del todo bien en la empresa. Le convocaban continuamente a reuniones los lunes que era su día de fiesta y comenzó a decir que no podía asistir, a todo esto se le añadía la ausencia de una persona que le ayudase, pues desde que yo me fui no pusieron a nadie y sin embargo la tienda seguía con el mismo volumen de ventas. Eso le desanimaba cada día más hasta que poco a poco se fue creando una guerra personal contra la empresa.<br> De hecho la empresa había estado cambiando directores con bastante asiduidad desde que yo la dejé.<br> No tardaron mucho en proponerle el despido igual que habían  hecho conmigo casi dos años antes.<br>Aceptó el despido y se le veía aliviado, había tenido durante muchos meses una gran presión. Aquel día estaba contento he incluso le vi con ganas de vivir y de trabajar.<br>Cerré el bar y nos fuimos a celebrarlo en un restaurante con una buena comilona. Pasamos horas hablando, sobre su futuro, que tenía pensado, en fin un poco de todo. Ese día hice fiesta después de dos años trabajando todos los días.<br>Después de unos días de merecido descanso mi padre vino a hablar conmigo, era temporada de angulas y quería que cenásemos los tres juntos. Acepté.<br>No se trataba sólo de una comida de familia, aunque ciertamente de familia se trataba. Me propuso que nos asociásemos con el bar y como el mío se estaba haciendo ciertamente pequeño, entre los tres podíamos hacernos con otro que sirviese de restaurante.<br>La idea no me pareció nada mal, al fin y al cabo ya habíamos trabajado juntos y no había ido nada mal, ¿por qué no?<br>Al día siguiente comenzamos con la búsqueda de un nuevo local, para ampliar el negocio.<br> Eran buenos tiempos para encontrar locales adecuados y a buen precio, así que no tuvimos inconvenientes en encontrar una que se ajustase a nuestras exigencias.<br>Utilizamos de nuevo la táctica de las máquinas tragaperras, mi padre que había recibido una buena cantidad también puso una parte y yo que ya tenía unos ahorros considerables puse la tercera parte. Todo salió perfecto y la nueva sociedad ya estaba en marcha.<br> El nuevo bar-restaurante estaba situado en la parte alta de el pueblo, tenía dos salas que podían utilizarse como comedor, una cocina no muy grande pero si bien equipada y una barra de unos nueve metros de largo, cosa que para el servicio de tapas nos venía de perlas.<br>También nos habían dejado una máquina de asar pollos y según nos contaron en verano tenían muy buena salida.<br> Con todo eso y muchas ilusiones comenzamos ha trabajarlo.<br>Mucha de la clientela que tenía yo en el bar pequeño, venían al nuevo, sobre todo cuando lo hacían con familia o amigos y en estos casos se notaba más los fines de semana.]]></description><pubDate>Tue, 18 Oct 2005 21:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>Primera ca&#xED;da, primera puesta en pie</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/100501-primera-caida-primera-puesta-en-pie.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/100501-primera-caida-primera-puesta-en-pie.php</guid><description><![CDATA[46<br>Comenzaba una nueva vida  sin algún tipo de expectativas. Me sentía vacío por primera vez. Me hacía preguntas y yo mismos me daba las respuestas,como siempre... Pensaba ¿por qué , por que no he podido conseguir mi sueño de tener una familia y ser feliz pese a todas las dificultades, aún hoy me hago la pregunta dichosa.<br> Aunque los primeros días fueron algo traumáticos, pronto comencé a buscar un trabajo nuevo.<br>Existía un bar muy pequeño en el centro de Palamos. Solía ir frecuentemente con mis padres y con Carolina pues tenia un buen repertorio de tapas de una muy buena calidad y una también muy buena atención al cliente. Una tarde nos habíamos acercado con mi padre a tomar unas tapitas, después de una larga charla nos comentaron que traspasaban el bar y se iban a Gerona para montar un restaurante. Seguimos hablando y a cada palabra yo me interesaba cada vez más por ese negocio. Tenía un precio más que interesante, además de una clientela selecta y una ubicación casi perfecta.<br>Sólo había un ligero problema: No tenía ni un duro.<br>De camino a casa mi padre me comentó que la idea de que me quedase con ese local no le desagradaba nada y sería cuestión de estudiarlo.<br>Después de unos días de visitas al bar para concretar detalles, estudiar un poco la clientela y sobre todo hacer cábalas y números, decidí arriesgarme y mover los hilos par obtener el dinero que necesitaba para quedarme con ese local.<br> Antes las casas de máquinas tragaperras estaban muy interesadas en hacer clientes y sobre todo no perderlos. Esa era la baza que debía de seguir y así lo hice. Con el dinero que me dieron abrí una cuenta justamente enfrente del bar.  Pedí un préstamo y con él completé el dinero del traspaso. Sólo quedaba comprar las bebidas, tampoco hubo problema pues conocía las casas de reparto y no pusieron trabas a la hora de llenar el bar de bebidas con una primera compra a plazos.<br>Todo salió a pedir de boca y en cuestión de unos quince días abría mi bar, sólo quedaba esperar ver si funcionaba o por el contrario me había hipotecado hasta las pestañas <br>El hecho de que ya fuera cliente me daba una cierta ventaja a la hora de atender a esos clientes que se podían llamar fijos y además eran interesantes por el dinero que se dejaban, también me ayudó conocer bien la mecánica de aquel minúsculo, casi microscópico bar.<br>Habría a las ocho y treinta de la mañana y cerraba alrededor de las veintidós treinta. Al medio día venían mis padres con la comida, de esa forma podía descansar al menos media hora. Después ya me quedaba solo hasta la noche. Así casi cada día.<br> Estaba contento disfrutaba en aquel bar de solo unos doce metros cuadrados, contando los lavabos. Como es lógico no habían mesas, no cabrían, pero en la pared opuesta al mostrador, un metro de distancia, había una pequeña repisa de unos veinte centímetros de ancho, al menos cumplía con su función de barra.<br>Un día conté quince personas dentro y no cabía ni un dedal, pero no paraban de beber y comer. De hecho más que un bar estaba enfocado como una sidrería Asturiana. Traía los productos directamente de allí, lo más difícil era la sidra pues tenía que comprarse por camiones pues si no el precio era muy elevado.<br>Me junté con dos sidrerías más, una de Barcelona y otra de Gerona así fue como pudimos comprar un camión por un precio más que interesante y sin menester de una cantidad de cajas exagerada y un almacén donde guardarlas.<br>En poco tiempo estaba recuperado económicamente y todo marchaba de maravilla. Estaba dedicado exclusivamente al trabajo que era mi principal motivación y el resto quedaba en un segundo plano carente casi de importancia.]]></description><pubDate>Wed, 05 Oct 2005 21:15:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una despedida y mi gran tristeza</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/100301-una-despedida-y-mi-gran-tristeza.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/100301-una-despedida-y-mi-gran-tristeza.php</guid><description><![CDATA[45<br> Esa tarde después de deambular todo el día me acerqué hasta el piso de los que habían sido nuestros vecinos con anterioridad. Allí estaba Anna con sus cuatro añitos y esperando a cumplir los cinco. No podía hablar y tampoco ver, tenía los ojos cubiertos de tristeza la voz ahogada por la amargura y la mente  diciéndome que las cosas cambiarían para toda mi vida y lo que estaba hecho ya estaba hecho... Si era justo o no Yo no era en esos momentos quien podía juzgar, y ahora tampoco. Con esos pensamientos abracé a mi hija y como pude le dije que la quería y me despedí, ciertamente sabía que era una despedida.<br> Cogí el coche con una maleta de mano que había llenado con algo de ropa y esta vez sin proyectos ni ilusiones y aunque no recuerdo si fui o no directo a mi nueva casa, sé que allá llegué. Tampoco sé si me emborraché antes o después de coger el coche.<br>La primera noche como separado no pude pegar ojo. Pensaba sobre todo en Anna, y sentía que con mi ausencia nos distanciaríamos y perdería el cariño. No veía nada claro, en un solo día me había quedado sin mujer, sin subsidio, pues lo habíamos agotado para el bar y además sin trabajo, pues el bar era legalmente de Carolina.<br> También había perdido mis antiguas amistades de Bergur, pues durante los casi cinco años de casados no permitió nunca que visitásemos a mis amigos. Lo peor de todo es que yo se lo permití. Aquella noche sentí que mi pasado dejaba de existir y por la mañana comenzaría otra fase de mi vida totalmente diferente y desconocida.]]></description><pubDate>Mon, 03 Oct 2005 22:48:00 +0000</pubDate></item><item><title>El piso, el trabajo y el paro</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/092901-el-piso-el-trabajo-y-el-paro.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/092901-el-piso-el-trabajo-y-el-paro.php</guid><description><![CDATA[44<br> En pocos días se cerró toda la operación y pase a formar parte de las listas del paro, cosa que en este país se estaba haciendo muy habitual. Por suerte no estuve mucho tiempo, en cuestión de pocas semanas me contrataron para llevar una tienda nueva de muebles de cocina. Tenía un buen sueldo y una línea de muebles de alta calidad, quizás demasiada calidad y también de unos precios también altos y nada competitivos. <br>Pasaron unos meses y la tienda no era lo rentable que se esperaba y poco a poco comencé a buscar una salida por si las cosas se ponían más serias y debía de abandonar el puesto.<br>A veces la vida hace que tu destino ruede de forma incontrolada y caprichosa. Mi padre se enteró que traspasaban un bar muy bien situado delante de una estación de autobuses que hacía la línea Barcelona - Costa Brava. El precio de traspaso estaba dentro de nuestras posibilidades, la situación era fantástica y la idea de tener un negocio rentable fue muy tentadora.<br>Nos quedamos con el bar. ¡Matizo! Carolina se quedó con un bar. Pues una de las condiciones que puso Carolina era que estuviese a su nombre, aunque el dinero hubiese salido de mi despido.<br>Yo creía que no tenía razones para no aceptar esa imposición, al fin y al cabo éramos matrimonio y con intereses comunes y compartidos.<br>El bar resultó ser rentable, incluso más de lo que nosotros habíamos calculado.<br>Carolina quería que nos comprásemos un piso y para ello contaba no solo con nuestro dinero, si no también con el de sus padres y los míos.<br> La idea ¡como no! Fue de sus padres. Habían vendido la casa de Calella y disponían de un dinero en esos momentos que  podían prestárnoslo o regalarlo para el piso. Pero sólo si mis padres aportaban la misma cantidad.<br>Aunque mis padres vivían bien, pero No disponían de esa suma para poder regalárnosla, por lo que la relación con mis padres se fue distanciando e incluso enfriando, prácticamente dejamos de hablarnos.<br>Tampoco mejoraba mi situación con Carolina. Cada día que pasaba nos perdíamos más y más el respeto, hasta que un día me salí de mis casillas y sin pensarlo le di una torta en la cara. No dormí en toda la noche y al día siguiente comuniqué a Carolina que yo no podía vivir más a su lado y nos separamos. Aun hoy me avergüenzo de aquella noche, pero a veces tenemos un límite y sin meditar lo suficiente sale de dentro una violencia que no distingue de sexos y tampoco permite controlar la fuerza física  de cada uno. Aquella noche no pegué solo a Carolina, podía haber sido ella como a un hombre. Fue solo que ella supo tocarme la fibra y herirme.<br>Con gran pena, pues en el fondo yo aún creía que estaba enamorado de ella, me fui a vivir a casa de mis padres.<br>Otro traslado, aunque este cambiaría totalmente el resto mi vida, como pasa con todas aquellas decisiones que sabes que son importantes y a demás no tienen marcha a tras.]]></description><pubDate>Thu, 29 Sep 2005 11:22:00 +0000</pubDate></item><item><title>Le la esperanza a la resignaci&#xF3;n</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/092501-le-la-esperanza-a-la-resignacion.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/092501-le-la-esperanza-a-la-resignacion.php</guid><description><![CDATA[43<br><br>Fue pasando el tiempo y las discusiones entre Carolina y yo era cada vez más frecuentes y con ellas también la falta de respeto y los insultos personales y familiares. Con todo quedaban ratos en los que predominaba la paz y aún mantenía la esperanza que la situación cambiase, también era consciente que los valores que unen a una familia se estaban desmoronando y yo no podía reparar ese derribo.<br>Un día fui llamado por mi jefe superior. <br> Iba para la reunión en Barcelona contento, alegre y emocionado. Pensaba que todos aquellos años de trabajo habían merecido la pena y mi ascenso por fin había llegado. Si me lo concedían posiblemente la situación se podía arreglar. Ahora estoy seguro que el dinero arregla muchas cosas y por entonces lo sospechaba.<br><br> Como siempre no me compliqué la vida para estacionar el coche, fui directo a un parking que estaba dos portales más allá de mi punto de destino, al fin y al cabo tanto la gasolina como la autopista y el resto de gastos los pagaba la empresa.<br>Llegué a la hora a mi cita, estaba nervioso e intrigado, pues no podía adivinar que tienda me sería otorgada o bien para qué leches me habían llamado.<br>Después de unos minutos de espera me recibió el manda más de la empresa. Pasé a su despacho, nos sentamos y sin perder tiempo mi jefe comenzó su charla.<br>Su primera oferta era si suponía para mí algún inconveniente de  trabajar todo el año en Gerona. Por mi parte estaba encantado, hasta que me propuso su segunda y definitiva condición.<br>Me trasladaba a Gerona de administrativo con algo más de sueldo, pero tenía que renunciar a mi antigüedad y hacer un contrato nuevo renovable cada año<br>De repente se me cayó el mundo encima y la sangre se heló. La sensación que me había acompañado todo el viaje es esfumó en cuestión de segundos. No solo no me ascendían de categoría si no que prácticamente me despedían de la empresa sin derecho a nada.<br> Mi respuesta quedó en el aire, pues necesitaba reflexionar y sopesar los proos y los contras. A demás no sólo me afectaba a mí, también a Carolina pues de una u otra forma nos iba a cambiar la vida fuera cual fuera la respuesta.<br>El jefe de personal me había preparado un borrador de mi despido en el caso que yo no aceptase el cambio, de esa manera sabría mejor cual era mi situación y atenerme a las consecuencias.<br> Tras horas de meditación y discusiones llegamos a la conclusión de no aceptar. El dinero que la empresa me ofrecía estaba perfectamente de acuerdo con la ley, y la cantidad nos era ciertamente tentadora en aquella época, además de tener las espaldas cubiertas durante dieciocho meses para encontrar un trabajo digno para mis expectativas. Carolina fue la primera en decir que aceptase el dinero.<br>Todo fue muy rápido, aunque personalmente me sentía traicionado por una empresa en la que había trabajado como si hubiese sido propia.]]></description><pubDate>Sun, 25 Sep 2005 22:22:00 +0000</pubDate></item><item><title>Oto&#xF1;o</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/091301-otono.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/091301-otono.php</guid><description><![CDATA[42<br>En noviembre Carolina y sobre todo su madre habían hecho acopio de todo tipo de catálogos, de las más disparatadas tiendas donde hubiese o bien juguetes para pequeños monstruos de un año, o todo tipo de ropa o accesorios para el deleite más de niñas mayores que de Anna. La cuestión es que el chofer era yo, al tiempo que mozo de maletas, canguro de Anna, que por cierto estaba en esa edad en la que todo lo que ve está automáticamente el la boca o en el suelo,  además de no querer el carrito más que para que yo guardase al tiempo las chaquetas el bolso y el maletín de emergencias de Anna.<br>Como loco esperaba que fuese el domingo por la tarde para ir a mirar tiendas en Playa de Aro los tres solitos, y el lunes también por la tarde, aunque en Barcelona y con su madre. Yo, de mirar, mirar, miraba  poco, el trabajo que tenía asignado reclamaba mi atención continuamente y Anna encima tenía culo de mal asiento (con mis respetos a México pues sé que, culo, es obsceno, pero como diría Eugenio (q.e.p.d.), genio de humor: Un culo es un culo se mire como se mire, y en la ayuda que tengo de sinónimos en la computadora leo que no tiene, aunque sé que no es cierto.<br>A lo que iba Anna estaba en esa encantadora edad en que te la hubieses comido y que luego de mayor te arrepientes de no haberlo hecho. <br>Había estado ahorrando el dinero de las propinas de cuando hacía reparto y comenzó la búsqueda de un regalo que fuese digno de Carolina. Estoy intentando recordar que la regalé, pero después de tanto tiempo, lo que no se olvida por una cosa se olvida por otra, y más cuando uno mismo a querido borrar esa época de la mente, sobre todo y casi diría únicamente lo relacionado con Carolina. ¡Y! digo yo, mis razones tendría para decidir un día borrar todo lo relacionado con Carolina, exceptuando a Anna.<br>Las navidades también empezaron a ser monótonas y exceptuando la noche y mañana de Reyes esas fiestas estaban perdiendo encanto para mí. Por primera vez tenía que comprar regalos a personas a las que personalmente no me hacía ninguna gracia darles algún obsequio.]]></description><pubDate>Tue, 13 Sep 2005 23:15:00 +0000</pubDate></item><item><title>De un lado para otro</title><link>https://tamarix.blogia.com/2005/091101-de-un-lado-para-otro.php</link><guid isPermaLink="true">https://tamarix.blogia.com/2005/091101-de-un-lado-para-otro.php</guid><description><![CDATA[41 <br>Cuando llegó septiembre, comenzó la época de vacaciones, para todos los que trabajábamos en la costa, o sea de cara al turismo. <br>Desde la dirección de la empresa me dijeron que sustituyese al jefe de la tienda de San Feliu de G., una tienda algo más grade que la nuestra de Palafrugell y con una extensión de ventas superior. Durante ese mes que estuve logré superar las ventas y me sentía importante, pues superar a uno de los vendedores carismáticos de la empresa era todo un lujo. Visto que en San Feliu me fue bien probaron al mes siguiente con Gerona,  donde el Sr. Marín también cogió sus vacaciones. No estuvo nada mal y si no se notó tanto la diferencia de ventas, pues al ser una tienda con más vendedores, el volumen de ventas dependía también de ellos, no como en Palafrugell o San Feliu. Claro está que mi Padre también aprovechó sus vacaciones y como no fui yo el sustituto otra vez. En esta ocasión mantuve el nivel, pero es que mi padre lo ponía muy alto. Mi reto era no bajar las ventas y también lo conseguí. Que más podía pedir, solo esperar un pequeño milagro y que algún encargado dejase su puesto y me ascendiesen. De hecho el de San Feliu estaba a punto de jubilarse y siempre comentaba que lo haría con prejubilación, pues decía que estaba hasta las narices de trabajar, cosa que a mí esa idea me encantaba y la de encargarme de una tienda como aquella todavía más. No me importaba ni las horas ni los kilómetros aunque si el resultado.<br>Así, sin comerlo ni beberlo llegamos a la campaña de invierno, y claro con ella la navidad y todas sus festividades.<br>En lo que se refiere al trabajo, seguimos con la misma tónica, mucho, mucho, casi hasta demasiado.<br>Después de saldar el turno de sustituto, me fueron alternando de tienda en tienda, según las necesidades de cada una.<br>A mediados de diciembre, fui reclamado por mi padre para toda la campaña de Navidad, y allí pasé las fiestas pues era en realidad donde más falta hacía otra persona.]]></description><pubDate>Sun, 11 Sep 2005 22:50:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
