Preparativos
2
Todo estaba muy planeado. Carolina entonces estudiaba el último curso de secundaria pero decidió dejarlo pues no lo llevaba nada bien y como yo tenía un buen empleo, y además habíamos conseguido un empleo a media jornada para mi futura esposa, acordamos vivir de momento en casa de mis padres, pues me correspondía cumplir con la patria, la leche que le dieron a la patria.
Si, un mes después de la boda me incorporaban a filas. Pero! Como en este relato aún no estoy casado, no quiero adelantar mi futuro.
Vuelvo a centrarme en esa semana anterior a la boda.
Como por las prisas y la falta de previsión ante una boda, pues tener que visitar uno a uno todos los talones bancarios o sea toda su ninguno de nosotros había pensado ni remotamente la idea de una unión conyugal, se decidió que en vez de regalos nos diesen dinero para comprar lo que realmente necesitábamos, pero eso conllevaba
familia pues mi familia reside en Castilla y nos lo entregaron personalmente en casa y por suerte fue una sola comida todos juntos. Con el resto de su familia engordamos un montón, jamás en la vida hubiera pensado que se podía comer tanto. Pues sí, desayuno, almuerzo, comida, merienda, y cena. Y cada una en diferente casa con diferente familia divertido. Sobre todo para un adolescente de 20 años que solo pensaba ir a su aire y que pensaba que casarse solo era aceptar toda una vida con tu pareja.... y no con toda la familia , la cual después de la boda no vuelves a ver hasta la próxima fiesta mayor, si coincidías por la calle.
Y entre ingesta e ingesta deprisa y corriendo pues que si el traje, las flores, los recordatorios etc. Etc. A terminar todas las compras ultimas charlas con el cura ,pues como buenos cristianos debíamos cumplir todos rituales y costumbres establecidos por la iglesia y sobre todo los creados por la sociedad, posiblemente los más importantes para todos los que me rodeaban.
De esa última semana seguro que salió esa frase típica y tópica "si lo sé no me caso.De hecho creo que es la semana más decisiva de todo el matrimonio, pues ves minuto a minuto como esa libertad que te habías formado durante toda la infancia y juventud, ganada sin dudas con mas de un cachete muchas broncas y enfrentamientos con los padres, se iba desvaneciendo y no precisamente poco a poco. Se supone que éramos mayores y responsables.
Pues...!responsable!!!, si lo era sobre todo en el trabajo pero en el trabajo de cada día, que no en labores caseras. Eso para mí era un verdadero sacrificio, aunque después de realizarlos me sintiera orgulloso he importante. Cabe decir en mi favor que siempre se me ha considerado el manitas de toda la casa y lo era aunque me pesase lo era, por eso me tocaba tragarme todos los marrones que
normalmente en una casa con tres plantas como es la de mis padres eran muy habituales los servicios, aún lo siguen siendo.
Hablaba de responsabilidad .Todas esas idas y venidas no eran de ser responsable más bien de perfectos imbéciles que en vez de estar en una cafetería hablando de nuestras cosas ( que para mi no eran precisamente las mismas que la del resto de los humanos por eso eran nuestras cosas, digo yo) y sin embargo no podíamos hablar casi ni con la mirada, pero había que hacer lo que había que hacer, total era solo un semana y aunque pudiera parecer muy pero que muy
Nos casábamos en sábado sobre las 13h , si no recuerdo mal. El jueves por la noche se acabaron los compromisos, por fin , el viernes siguiendo la tradición ,yo, el novio no podía ver a mi novia. Aproveché bien el jueves por la noche con los amigos, recuerdo que como pude llegué a casa y pude dormir hasta altas horas, era mi última posibilidad y bien que la aproveche , por la tarde después de la comida, última también como soltero, quedé con los amigos como siempre para pasar el rato riendo y diciendo y haciendo tonterías como hacen casi todos los jóvenes solteros. Aquella tarde tuve una larga conversación con Lucía, como tantas otras veces muy a menudo y siempre bastante extensas , de hay nuestra relación muy próxima e intima siempre salvando las medidas de la moralidad. Aquella conversación fue especial y hasta sorprendente para mí. No hablábamos de lo feliz que iba a ser yo ni siquiera de mi futuro como casado, no aquella tarde no , aquella tarde lucía con gran serenidad y muy seria me dijo que no debía casarme, que no sería feliz y que no estábamos preparados , que Carolina no me quería y me estaba utilizando como mera cuartada social, o sea para quedar bien mientras transcurriese el embarazo, que cometería un gran error y además para toda la vida. En esos momentos todo lo que me larga, no dejaba de ser una semana como cualquier otra.
estaba diciendo Lucía no entraba en mis planes y me encerraba en que nuestro amor era verdadero y que sus supuestas dudas eran falsas, que no se preocupase que todo iría a pedir de boca y sería la perna más feliz de la tierra, etc, etc.... .Todo claro está era un auto engaño para justificar una decisión tan importante, yo que en el trabajo tenía que tomar decisiones que costaban un considerable coste y en ningún momento había tenido que arrepentirme de ninguno de mis actos. Que lucía me dijera que estaba equivocado no era posible, sería ella.
Posó la tarde, última como soltero. Cené en casa como de costumbre, no era tarde, me había recogido pronto pues los nervios conforme habían ido pasando las horas crecían y crecían, como mis dudas después que a solas conmigo entablase una conversación interna en la cual solo intentaba justificar mi decisión tomada y asegurar que no quedase duda alguna sobre el amor que Carolina y yo nos procesábamos . Como siempre en mi discusiones internas gané yo, o sea que. Txiki el señor de los códigos tenia tomada su decisión irrefutable .
Después de la cena me acordé que me había olvidado de la que para mí era la más importante de todo el dichoso protocolo. La despedida de soltero.¿cómo no había pensado eso? , no tenía perdón y raudo y veloz organice mi despedida, claro fuimos muy pocos. Mis padres, Marcelino, Ángel con su novia, Lucía.
Pasamos la noche en una discoteca de moda por aquel entonces. Fue la última vez que como soltero bailaría con aquella chica de sonrisa perpetua y con unos ojos como el mar. Pedí una canción lenta para bailar con ella y fue algo especial, según parece estábamos tan juntos que no se podían distinguir los cuerpos, La corriente que pasaba por mi cuerpo dejaba una sensación de placer que no quería que acabase nunca. En esos momentos Carolina había pasado a segundo plano, bueno en realidad no pensaba en ella ni por casualidad. Mi mente aquellos minutos solo eran para Luisa y las palabras que me había dicho unas horas antes y sobre todo quería que no acabase aquella canción.
Después de aquel baile no recuerdo nada de aquella noche, seguro que el alcohol tuvo su importancia para con aquella amnesia, como lo tuve en el siguiente despertar, último como soltero.
A mi madre la quiero mucho, pero aquella precisa mañana no podía perdonarla que no respetase mi profundo y agudo dolor de cabeza.
Después de un café con leche, bastante café en aquella ocasión, y una ducha reponedora, me disfrazaron de novio, aunque antes tuve que recorrer medio pueblo buscando un pañuelo para el cuello presagio de ahorcamiento. Nunca se encuentra un pañuelo cuando lo necesitas, pero hubo suerte y además bien largo para que la tradición de vender un trozo de la corbata del novio llegase a todos los invitado al convite. Quizás por eso el dinero nadie puso objeción a que en vez de corbata , enemiga mía a muerte, optara por ese grandioso pañuelo.
Claro que ahora que recuerdo antes de vestirme.... estuve tomando alguna cerveza con los amigos, para quitar el dolor de cabeza, claro que la reunión fue corta. Un rato sin importancia pero que existió claro que existió.
Llega la hora de la verdad, todos guapos todos para arriba todos para abajo y yo en medio esperando que alguien diga ¡!!que nos vamos?!!!. Por fin mi padre hizo gala de su autoridad y dijo con voz clara fuerte y sobretodo alta muy alta, de aquella algarabía de ruidos y voces se pasó a un sepulcral silencio. Alguien contesto con voz suave yo ya estoy y milagrosamente era la hora y todos estábamos arreglados, que cosas,. Comenzó el desfile ¡hala! todos a la calle hasta los vecinos habidos de curiosidad y chismorreos, !oh! lleva un traje blanco, decía una, claro como se casa de aquella manera, contestaba la otra.... Acabado el paseíllo por todo el ruedo y ya en el interior del coche empecé a sentirme más que torero toro, pues sentía que donde iba no era precisamente para dar la vuelta triunfal.
Pasado unos diez minutos llegamos a la iglesia. Una ermita del siglo X o XV, bonita eso sí. Tuvimos buen gusto ya lo creo, además al no estar en el interior del pueblo el cotilleo sería mucho menor.
Después de una media hora interminable, otra cosa que no entiendo.... se queda a la una y se debe de estar a la una,. Por fin llegó la novia, todo el mundo en pie y yo esperando pero esperando a ver si podía controlar las piernas que lejos de obedecerme me traicionaban cuándo las dos se ponían de acuerdo y les daba por no tocar. Tampoco me acuerdo de cómo fue la entrega de la novia y esas cosas que se supone todo ser humano debe de saber. Pues no, yo solo sabía lo que siempre se dice, solo sé que no sé nada.
Me sentía como un títere movido de un lado a otro sin ni siquiera poder orientarme.
¡Por fin! Escuché la palabra que estaba esperando durante casi una hora, periodo que nuestro párroco comenzó a hablarnos de la vida cristiana en la familia y otras muchas cosas que en aquellos momentos no tenían alguna importancia , SOYS MARIDO Y MUJER de repente al escuchar esa música pude respirar y pensé, ya está todo este follón. Otra equivocación el Títere se movía de nuevo de aquí para allá y otra vez para acá , fotos con todos los invitados, al menos creo que con todos pues nos tuvieron posando durante mucho rato . Ya finalizada la sesión fotográfica ,el nuevo y feliz matrimonio tuvo diez minutos de descanso para descansar de la multitud, que era lo que me parecía, en el coche que....siguiendo órdenes de no sé quien, nos trasladó hasta su estudio para como Dios manda, hacernos los retratos vestidos de novios y con los trajes bien blancos y planchados, sobre todo enteros. El estudio era una habitación no muy grande, con muchos rollos de decorado para el fondo de esa inmortales fotos, testigos de nuestro amor, ja.
Después de hacer las mil y una posiciones acabó la sesión, otra vez al coche, dirección al restaurante, propiedad del tío de Carolina.Salía más barato me dijeron , Tampoco me importaba pues entre mi cabeza que me recordaba continuamente la noche anterior y las palabras de Lucía a las que me seguían diciendo que estaba equivocado. Los nervios que no niego que los pasé, valla si los pasé y como siempre hacen de forma inmediata anulan mis ganas de comer. Pasamos paseando a cosa hecha, pues como el chofer era mi tío y se sentiría importante u orgulloso, por todo el pueblo a velocidad caracol. Nunca me había cruzado con tantos conocidos y todos saludaban, curioso. ¿qué pensarían?... .Otra vez por fin. El restaurante a la vista, el vía crucis terminó... Pero el títere actuaba de nuevo, con una sonrisa permanente ya dibujada en la cara a causa de agarrotamiento producido por la continua postura entramos al salón, todos en pie y con la marcha nupcial como fondo, me sentía ridículo pero contento, que cosas ¿no, aplausos y más aplausos hasta que nos sentamos en la mesa presidencial.
Todo estaba muy planeado. Carolina entonces estudiaba el último curso de secundaria pero decidió dejarlo pues no lo llevaba nada bien y como yo tenía un buen empleo, y además habíamos conseguido un empleo a media jornada para mi futura esposa, acordamos vivir de momento en casa de mis padres, pues me correspondía cumplir con la patria, la leche que le dieron a la patria.
Si, un mes después de la boda me incorporaban a filas. Pero! Como en este relato aún no estoy casado, no quiero adelantar mi futuro.
Vuelvo a centrarme en esa semana anterior a la boda.
Como por las prisas y la falta de previsión ante una boda, pues tener que visitar uno a uno todos los talones bancarios o sea toda su ninguno de nosotros había pensado ni remotamente la idea de una unión conyugal, se decidió que en vez de regalos nos diesen dinero para comprar lo que realmente necesitábamos, pero eso conllevaba
familia pues mi familia reside en Castilla y nos lo entregaron personalmente en casa y por suerte fue una sola comida todos juntos. Con el resto de su familia engordamos un montón, jamás en la vida hubiera pensado que se podía comer tanto. Pues sí, desayuno, almuerzo, comida, merienda, y cena. Y cada una en diferente casa con diferente familia divertido. Sobre todo para un adolescente de 20 años que solo pensaba ir a su aire y que pensaba que casarse solo era aceptar toda una vida con tu pareja.... y no con toda la familia , la cual después de la boda no vuelves a ver hasta la próxima fiesta mayor, si coincidías por la calle.
Y entre ingesta e ingesta deprisa y corriendo pues que si el traje, las flores, los recordatorios etc. Etc. A terminar todas las compras ultimas charlas con el cura ,pues como buenos cristianos debíamos cumplir todos rituales y costumbres establecidos por la iglesia y sobre todo los creados por la sociedad, posiblemente los más importantes para todos los que me rodeaban.
De esa última semana seguro que salió esa frase típica y tópica "si lo sé no me caso.De hecho creo que es la semana más decisiva de todo el matrimonio, pues ves minuto a minuto como esa libertad que te habías formado durante toda la infancia y juventud, ganada sin dudas con mas de un cachete muchas broncas y enfrentamientos con los padres, se iba desvaneciendo y no precisamente poco a poco. Se supone que éramos mayores y responsables.
Pues...!responsable!!!, si lo era sobre todo en el trabajo pero en el trabajo de cada día, que no en labores caseras. Eso para mí era un verdadero sacrificio, aunque después de realizarlos me sintiera orgulloso he importante. Cabe decir en mi favor que siempre se me ha considerado el manitas de toda la casa y lo era aunque me pesase lo era, por eso me tocaba tragarme todos los marrones que
normalmente en una casa con tres plantas como es la de mis padres eran muy habituales los servicios, aún lo siguen siendo.
Hablaba de responsabilidad .Todas esas idas y venidas no eran de ser responsable más bien de perfectos imbéciles que en vez de estar en una cafetería hablando de nuestras cosas ( que para mi no eran precisamente las mismas que la del resto de los humanos por eso eran nuestras cosas, digo yo) y sin embargo no podíamos hablar casi ni con la mirada, pero había que hacer lo que había que hacer, total era solo un semana y aunque pudiera parecer muy pero que muy
Nos casábamos en sábado sobre las 13h , si no recuerdo mal. El jueves por la noche se acabaron los compromisos, por fin , el viernes siguiendo la tradición ,yo, el novio no podía ver a mi novia. Aproveché bien el jueves por la noche con los amigos, recuerdo que como pude llegué a casa y pude dormir hasta altas horas, era mi última posibilidad y bien que la aproveche , por la tarde después de la comida, última también como soltero, quedé con los amigos como siempre para pasar el rato riendo y diciendo y haciendo tonterías como hacen casi todos los jóvenes solteros. Aquella tarde tuve una larga conversación con Lucía, como tantas otras veces muy a menudo y siempre bastante extensas , de hay nuestra relación muy próxima e intima siempre salvando las medidas de la moralidad. Aquella conversación fue especial y hasta sorprendente para mí. No hablábamos de lo feliz que iba a ser yo ni siquiera de mi futuro como casado, no aquella tarde no , aquella tarde lucía con gran serenidad y muy seria me dijo que no debía casarme, que no sería feliz y que no estábamos preparados , que Carolina no me quería y me estaba utilizando como mera cuartada social, o sea para quedar bien mientras transcurriese el embarazo, que cometería un gran error y además para toda la vida. En esos momentos todo lo que me larga, no dejaba de ser una semana como cualquier otra.
estaba diciendo Lucía no entraba en mis planes y me encerraba en que nuestro amor era verdadero y que sus supuestas dudas eran falsas, que no se preocupase que todo iría a pedir de boca y sería la perna más feliz de la tierra, etc, etc.... .Todo claro está era un auto engaño para justificar una decisión tan importante, yo que en el trabajo tenía que tomar decisiones que costaban un considerable coste y en ningún momento había tenido que arrepentirme de ninguno de mis actos. Que lucía me dijera que estaba equivocado no era posible, sería ella.
Posó la tarde, última como soltero. Cené en casa como de costumbre, no era tarde, me había recogido pronto pues los nervios conforme habían ido pasando las horas crecían y crecían, como mis dudas después que a solas conmigo entablase una conversación interna en la cual solo intentaba justificar mi decisión tomada y asegurar que no quedase duda alguna sobre el amor que Carolina y yo nos procesábamos . Como siempre en mi discusiones internas gané yo, o sea que. Txiki el señor de los códigos tenia tomada su decisión irrefutable .
Después de la cena me acordé que me había olvidado de la que para mí era la más importante de todo el dichoso protocolo. La despedida de soltero.¿cómo no había pensado eso? , no tenía perdón y raudo y veloz organice mi despedida, claro fuimos muy pocos. Mis padres, Marcelino, Ángel con su novia, Lucía.
Pasamos la noche en una discoteca de moda por aquel entonces. Fue la última vez que como soltero bailaría con aquella chica de sonrisa perpetua y con unos ojos como el mar. Pedí una canción lenta para bailar con ella y fue algo especial, según parece estábamos tan juntos que no se podían distinguir los cuerpos, La corriente que pasaba por mi cuerpo dejaba una sensación de placer que no quería que acabase nunca. En esos momentos Carolina había pasado a segundo plano, bueno en realidad no pensaba en ella ni por casualidad. Mi mente aquellos minutos solo eran para Luisa y las palabras que me había dicho unas horas antes y sobre todo quería que no acabase aquella canción.
Después de aquel baile no recuerdo nada de aquella noche, seguro que el alcohol tuvo su importancia para con aquella amnesia, como lo tuve en el siguiente despertar, último como soltero.
A mi madre la quiero mucho, pero aquella precisa mañana no podía perdonarla que no respetase mi profundo y agudo dolor de cabeza.
Después de un café con leche, bastante café en aquella ocasión, y una ducha reponedora, me disfrazaron de novio, aunque antes tuve que recorrer medio pueblo buscando un pañuelo para el cuello presagio de ahorcamiento. Nunca se encuentra un pañuelo cuando lo necesitas, pero hubo suerte y además bien largo para que la tradición de vender un trozo de la corbata del novio llegase a todos los invitado al convite. Quizás por eso el dinero nadie puso objeción a que en vez de corbata , enemiga mía a muerte, optara por ese grandioso pañuelo.
Claro que ahora que recuerdo antes de vestirme.... estuve tomando alguna cerveza con los amigos, para quitar el dolor de cabeza, claro que la reunión fue corta. Un rato sin importancia pero que existió claro que existió.
Llega la hora de la verdad, todos guapos todos para arriba todos para abajo y yo en medio esperando que alguien diga ¡!!que nos vamos?!!!. Por fin mi padre hizo gala de su autoridad y dijo con voz clara fuerte y sobretodo alta muy alta, de aquella algarabía de ruidos y voces se pasó a un sepulcral silencio. Alguien contesto con voz suave yo ya estoy y milagrosamente era la hora y todos estábamos arreglados, que cosas,. Comenzó el desfile ¡hala! todos a la calle hasta los vecinos habidos de curiosidad y chismorreos, !oh! lleva un traje blanco, decía una, claro como se casa de aquella manera, contestaba la otra.... Acabado el paseíllo por todo el ruedo y ya en el interior del coche empecé a sentirme más que torero toro, pues sentía que donde iba no era precisamente para dar la vuelta triunfal.
Pasado unos diez minutos llegamos a la iglesia. Una ermita del siglo X o XV, bonita eso sí. Tuvimos buen gusto ya lo creo, además al no estar en el interior del pueblo el cotilleo sería mucho menor.
Después de una media hora interminable, otra cosa que no entiendo.... se queda a la una y se debe de estar a la una,. Por fin llegó la novia, todo el mundo en pie y yo esperando pero esperando a ver si podía controlar las piernas que lejos de obedecerme me traicionaban cuándo las dos se ponían de acuerdo y les daba por no tocar. Tampoco me acuerdo de cómo fue la entrega de la novia y esas cosas que se supone todo ser humano debe de saber. Pues no, yo solo sabía lo que siempre se dice, solo sé que no sé nada.
Me sentía como un títere movido de un lado a otro sin ni siquiera poder orientarme.
¡Por fin! Escuché la palabra que estaba esperando durante casi una hora, periodo que nuestro párroco comenzó a hablarnos de la vida cristiana en la familia y otras muchas cosas que en aquellos momentos no tenían alguna importancia , SOYS MARIDO Y MUJER de repente al escuchar esa música pude respirar y pensé, ya está todo este follón. Otra equivocación el Títere se movía de nuevo de aquí para allá y otra vez para acá , fotos con todos los invitados, al menos creo que con todos pues nos tuvieron posando durante mucho rato . Ya finalizada la sesión fotográfica ,el nuevo y feliz matrimonio tuvo diez minutos de descanso para descansar de la multitud, que era lo que me parecía, en el coche que....siguiendo órdenes de no sé quien, nos trasladó hasta su estudio para como Dios manda, hacernos los retratos vestidos de novios y con los trajes bien blancos y planchados, sobre todo enteros. El estudio era una habitación no muy grande, con muchos rollos de decorado para el fondo de esa inmortales fotos, testigos de nuestro amor, ja.
Después de hacer las mil y una posiciones acabó la sesión, otra vez al coche, dirección al restaurante, propiedad del tío de Carolina.Salía más barato me dijeron , Tampoco me importaba pues entre mi cabeza que me recordaba continuamente la noche anterior y las palabras de Lucía a las que me seguían diciendo que estaba equivocado. Los nervios que no niego que los pasé, valla si los pasé y como siempre hacen de forma inmediata anulan mis ganas de comer. Pasamos paseando a cosa hecha, pues como el chofer era mi tío y se sentiría importante u orgulloso, por todo el pueblo a velocidad caracol. Nunca me había cruzado con tantos conocidos y todos saludaban, curioso. ¿qué pensarían?... .Otra vez por fin. El restaurante a la vista, el vía crucis terminó... Pero el títere actuaba de nuevo, con una sonrisa permanente ya dibujada en la cara a causa de agarrotamiento producido por la continua postura entramos al salón, todos en pie y con la marcha nupcial como fondo, me sentía ridículo pero contento, que cosas ¿no, aplausos y más aplausos hasta que nos sentamos en la mesa presidencial.
0 comentarios