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tamarix

Otoño

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En noviembre Carolina y sobre todo su madre habían hecho acopio de todo tipo de catálogos, de las más disparatadas tiendas donde hubiese o bien juguetes para pequeños monstruos de un año, o… todo tipo de ropa o accesorios para el deleite más de niñas mayores que de Anna. La cuestión es que el “chofer” era yo, al tiempo que mozo de maletas, canguro de Anna, que por cierto estaba en esa edad en la que todo lo que ve está automáticamente el la boca o en el suelo, además de no querer el carrito más que para que yo guardase al tiempo las chaquetas el bolso y el maletín de emergencias de Anna.
Como loco esperaba que fuese el domingo por la tarde para ir a mirar tiendas en Playa de Aro los tres solitos, y el lunes también por la tarde, aunque en Barcelona y con su madre. Yo, de mirar, mirar, miraba poco, el trabajo que tenía asignado reclamaba mi atención continuamente y Anna encima tenía “culo de mal asiento” (con mis respetos a México pues sé que, culo, es obsceno, pero como diría Eugenio (q.e.p.d.), “genio” de humor: Un culo es un culo se mire como se mire, y en la ayuda que tengo de sinónimos en la computadora leo que no tiene, aunque sé que no es cierto.
A lo que iba Anna estaba en esa encantadora edad en que te la hubieses comido y que luego de mayor te arrepientes de no haberlo hecho.
Había estado ahorrando el dinero de las propinas de cuando hacía reparto y comenzó la búsqueda de un regalo que fuese digno de Carolina. Estoy intentando recordar que la regalé, pero después de tanto tiempo, lo que no se olvida por una cosa se olvida por otra, y más cuando uno mismo a querido borrar esa época de la mente, sobre todo y casi diría únicamente lo relacionado con Carolina. ¡Y…! digo yo, mis razones tendría para decidir un día borrar todo lo relacionado con Carolina, exceptuando a Anna.
Las navidades también empezaron a ser monótonas y exceptuando la noche y mañana de Reyes esas fiestas estaban perdiendo encanto para mí. Por primera vez tenía que comprar regalos a personas a las que personalmente no me hacía ninguna gracia darles algún obsequio.

1 comentario

Lucero -

"trasero", "nalgas", "pompas" o "pompis".. pero tú escribe lo que se te antoje que para eso es tu historia y aunque se escandalice mi gente "Un culo es un culo!!!! jajajaja
Me encanta volverte a leer.
Besos