Primera parte . comienzo
El día que perdí el futuro
Rubí a 12 de agosto de 2004.
Hoy puede que sin saber las consecuencias, empieza una nueva vida para mi......
¿Por qué? Pues quizás ni yo en estos momentos se que alcance puede tener como también es posible que no ocurra nada, en estos momentos ni lo se, no intento averiguarlo y no lo averiguaré si no comienzo a mover las cuerdas para que esta marioneta que soy yo empiece a dejar miedos y pudores que durante estos años me han perseguido y va siendo hora que la historia cambie.
Nunca hubiese pensado que separarme, tener un trauma emocional y perder muchos días de trabajo a causa de mi desequilibrio podían llevarme a una decisión que en mi vida jamás habría imaginado.
Si comienzo la historia diciendo que empezó cuándo tenía unos dieciocho años puede parecer paradójico he incluso aburrido, pero considero necesario si lo que quiero es contar mi situación actual, mis sentimientos, en definitiva mi vida contada para mí, y quién sabe si algún día lo acabo posiblemente, para más gente aunque lo veo tan difícil como mi propia existencia.
Retorno a mis dieciocho años cuando era un joven feliz que amaba la vida y sin ningún tipo de preocupaciones, todo era alegría ....
En aquella época conocí a Carolina, la cual al cabo de dos años de un noviazgo lleno de desavenencias, (ahora salimos ahora no... según los intereses de los dos), propiciadas también a causa de la distancia, pues ese año yo me trasladé a vivir a otra provincia a unos ciento y pocos kilómetros de distancia de mi antigua residencia. Como digo fueron dos años en los que todo era igual, ser novios o no en este caso no tenía importancia y no iba a ser esa causa la que para mí tuviese una importancia esencial y tampoco creía que pudiera a llegar a ser un problema importante .
Con esa edad solo pensaba en divertirme y rehuir sin pudor alguno, todo aquello que me incomodase. Era feliz, muy feliz, me gustaba vivir.
Por aquel entonces fue cuando también conocí a Lucía, que estaba saliendo con el que en esa época tenía como mi mejor amigo, eso proporcionó que nosotros también llegáramos a tener una cierta confianza basada siempre en la amistad, aunque en nuestros adentros tuviésemos una atracción solo reprimida por la amistad que me unía con su novio al que como a todos mis amigos respeté, aunque a veces me pregunto aún ahora ¿por qué?, pero estaba dentro de mi código de honor y eso para mí era y.... en cierta forma lo sigue siendo, algo que yo jamás podía traicionar. Qué ingenuo ¿verdad? Pues si, pero así también soy yo, amigo de mis amigos, aunque la vida después me ha revelado que es un código obsoleto en este mundo en que lo único que se respeta es el propio ego y el resto no tiene importancia, exceptuando la cuenta bancaria ¡claro!.
Fue más o menos cuándo se produjo el intento de golpe de estado, que yo por mi parte también lo di o mejor dicho lo dimos y sin tanta publicidad ni tanta gente pero con resultados tanto más transcendentes para mí que el día siguiente, que se produjo el auténtico 23-F , dejando embarazada a Carolina y como se suele decir eran otros tiempos, en los que el aborto he incluso las madres solteras no estaban bien vistos y como yo era un caballero asumí la paternidad y claro está, acepté el matrimonio, pese a que amigos entre los que se encontraban Lucía me desaconsejaban la idea y a los cuales ignoré pues tenía que ser consecuente conmigo y con mi dichoso código y claro esta con veinte años casi recién cumplidos me encontré casado y bien casado, pese a que en el fondo no sabía ni lo que en realidad estaba haciendo ni las repercusiones que a posteriori tendrían en mi vida, ahora es cuándo sale la dichosa frasecita de: si yo volviera a nacer con lo que sé ahora todo cambiaría frase totalmente errónea pues para eso antes debería morir y acabar el ciclo de vida pues si no es totalmente obsoleta ya que cada día, mes, año, lustros etc... son totalmente diferentes y creo que nunca se sabe lo suficiente para sobre llevar esta vida. Pero a lo hecho pecho y así fue como un adolescente feliz y despreocupado que podía reírse de todo y de todos lo cambie por una forma de afrontar el día a día con nuevas responsabilidades y con unas ataduras que nunca hubiese pensado.
La boda como es de suponer se preparo con mucha urgencia y absoluta discreción, todo muy natural para que estuviese, bien visto.
Primero tenia que conocer a mis futuros suegros y que ellos conociesen mi familia y la nuestra conociese a la que seria también mi nueva familia. !Je!.
Todo muy bonito, todo con muy buenas palabras y como no con muy buenas intenciones. Lo normal en estos casos cuando se trata de gente de bien... .
Aprovechando el mes y poco que paso desde la petición de manos hasta el día del casorio, me quedé residiendo en la casa de casi toda la vida que por cierto la utilizaba mi hermano y su mujer o sea mi casi recién cuñada. No representaba ningún inconveniente, la casa es, pues aún existe, lo suficiente grande como para albergar a tres familias. De hecho solo compartía la cena y no siempre. La comida era en casa de mis futuros suegros, para que así nos conociésemos, la experiencia fue terrible pues no se puede negar que tenía todo tipo de atenciones, intentando siempre complacerme con las comidas. No, no tenía de que quejarme, un mes de vacaciones, podía ver a mi novia sin problemas, ¿porqué iba a tenerlos? Si estaba casado y bien casado, y además por las tardes y noche podía ir con mis amigos. Demasiado bonito para que durase, pues claro llegó la semana de la boda y con ella los últimos preparativos, eso si que fue duro, que si el traje, los últimos detalles del restaurante, los invitados de unos y otros, las charlas con el cura, porque claro había que casarse de blanco y por la iglesia, un auténtico coñazo al que le pusimos mucho empeño. También aprendías día a día lo complicado que es decir no. Pero! Eran otros tiempos como dije antes.
Lo cierto es que estaba contento pues esta nueva vida para mí suponía un reto muy importante y pensaba que todo iría a pedir de boca como hasta la fecha, solo que no tendría que ir a buscar a mi novia a ciento y pico kilómetros de distancia.
Rubí a 12 de agosto de 2004.
Hoy puede que sin saber las consecuencias, empieza una nueva vida para mi......
¿Por qué? Pues quizás ni yo en estos momentos se que alcance puede tener como también es posible que no ocurra nada, en estos momentos ni lo se, no intento averiguarlo y no lo averiguaré si no comienzo a mover las cuerdas para que esta marioneta que soy yo empiece a dejar miedos y pudores que durante estos años me han perseguido y va siendo hora que la historia cambie.
Nunca hubiese pensado que separarme, tener un trauma emocional y perder muchos días de trabajo a causa de mi desequilibrio podían llevarme a una decisión que en mi vida jamás habría imaginado.
Si comienzo la historia diciendo que empezó cuándo tenía unos dieciocho años puede parecer paradójico he incluso aburrido, pero considero necesario si lo que quiero es contar mi situación actual, mis sentimientos, en definitiva mi vida contada para mí, y quién sabe si algún día lo acabo posiblemente, para más gente aunque lo veo tan difícil como mi propia existencia.
Retorno a mis dieciocho años cuando era un joven feliz que amaba la vida y sin ningún tipo de preocupaciones, todo era alegría ....
En aquella época conocí a Carolina, la cual al cabo de dos años de un noviazgo lleno de desavenencias, (ahora salimos ahora no... según los intereses de los dos), propiciadas también a causa de la distancia, pues ese año yo me trasladé a vivir a otra provincia a unos ciento y pocos kilómetros de distancia de mi antigua residencia. Como digo fueron dos años en los que todo era igual, ser novios o no en este caso no tenía importancia y no iba a ser esa causa la que para mí tuviese una importancia esencial y tampoco creía que pudiera a llegar a ser un problema importante .
Con esa edad solo pensaba en divertirme y rehuir sin pudor alguno, todo aquello que me incomodase. Era feliz, muy feliz, me gustaba vivir.
Por aquel entonces fue cuando también conocí a Lucía, que estaba saliendo con el que en esa época tenía como mi mejor amigo, eso proporcionó que nosotros también llegáramos a tener una cierta confianza basada siempre en la amistad, aunque en nuestros adentros tuviésemos una atracción solo reprimida por la amistad que me unía con su novio al que como a todos mis amigos respeté, aunque a veces me pregunto aún ahora ¿por qué?, pero estaba dentro de mi código de honor y eso para mí era y.... en cierta forma lo sigue siendo, algo que yo jamás podía traicionar. Qué ingenuo ¿verdad? Pues si, pero así también soy yo, amigo de mis amigos, aunque la vida después me ha revelado que es un código obsoleto en este mundo en que lo único que se respeta es el propio ego y el resto no tiene importancia, exceptuando la cuenta bancaria ¡claro!.
Fue más o menos cuándo se produjo el intento de golpe de estado, que yo por mi parte también lo di o mejor dicho lo dimos y sin tanta publicidad ni tanta gente pero con resultados tanto más transcendentes para mí que el día siguiente, que se produjo el auténtico 23-F , dejando embarazada a Carolina y como se suele decir eran otros tiempos, en los que el aborto he incluso las madres solteras no estaban bien vistos y como yo era un caballero asumí la paternidad y claro está, acepté el matrimonio, pese a que amigos entre los que se encontraban Lucía me desaconsejaban la idea y a los cuales ignoré pues tenía que ser consecuente conmigo y con mi dichoso código y claro esta con veinte años casi recién cumplidos me encontré casado y bien casado, pese a que en el fondo no sabía ni lo que en realidad estaba haciendo ni las repercusiones que a posteriori tendrían en mi vida, ahora es cuándo sale la dichosa frasecita de: si yo volviera a nacer con lo que sé ahora todo cambiaría frase totalmente errónea pues para eso antes debería morir y acabar el ciclo de vida pues si no es totalmente obsoleta ya que cada día, mes, año, lustros etc... son totalmente diferentes y creo que nunca se sabe lo suficiente para sobre llevar esta vida. Pero a lo hecho pecho y así fue como un adolescente feliz y despreocupado que podía reírse de todo y de todos lo cambie por una forma de afrontar el día a día con nuevas responsabilidades y con unas ataduras que nunca hubiese pensado.
La boda como es de suponer se preparo con mucha urgencia y absoluta discreción, todo muy natural para que estuviese, bien visto.
Primero tenia que conocer a mis futuros suegros y que ellos conociesen mi familia y la nuestra conociese a la que seria también mi nueva familia. !Je!.
Todo muy bonito, todo con muy buenas palabras y como no con muy buenas intenciones. Lo normal en estos casos cuando se trata de gente de bien... .
Aprovechando el mes y poco que paso desde la petición de manos hasta el día del casorio, me quedé residiendo en la casa de casi toda la vida que por cierto la utilizaba mi hermano y su mujer o sea mi casi recién cuñada. No representaba ningún inconveniente, la casa es, pues aún existe, lo suficiente grande como para albergar a tres familias. De hecho solo compartía la cena y no siempre. La comida era en casa de mis futuros suegros, para que así nos conociésemos, la experiencia fue terrible pues no se puede negar que tenía todo tipo de atenciones, intentando siempre complacerme con las comidas. No, no tenía de que quejarme, un mes de vacaciones, podía ver a mi novia sin problemas, ¿porqué iba a tenerlos? Si estaba casado y bien casado, y además por las tardes y noche podía ir con mis amigos. Demasiado bonito para que durase, pues claro llegó la semana de la boda y con ella los últimos preparativos, eso si que fue duro, que si el traje, los últimos detalles del restaurante, los invitados de unos y otros, las charlas con el cura, porque claro había que casarse de blanco y por la iglesia, un auténtico coñazo al que le pusimos mucho empeño. También aprendías día a día lo complicado que es decir no. Pero! Eran otros tiempos como dije antes.
Lo cierto es que estaba contento pues esta nueva vida para mí suponía un reto muy importante y pensaba que todo iría a pedir de boca como hasta la fecha, solo que no tendría que ir a buscar a mi novia a ciento y pico kilómetros de distancia.
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