Blogia
tamarix

Insulsa luna de miel

4

Primero paramos en Rubí para desayunar y recoger no sé qué cosas que se descuidaba Carolina. Aquel día comencé a conocer la paciencia y soportar las esperas. Dos horas después cogimos el coche y carretera y manta.
Tres hora más tarde parábamos en Peñíscola para comer, dar un ligero paseo y volver a coger el coche ahora dirección Quintanar de la Orden. Pueblo en el que nació toda la familia de mi padre. Según mi padre buscando nuestras raíces llegó hasta el siglo xv, en el cual a causa de las pestes se quemaron todos los archivos de la iglesia.
El trayecto lo hicimos casi de un tirón, solo paramos para nuestra necesidades y estirar un poco las piernas y respirar ese aire manchego que a mí siempre me había parecido diferente al resto del mundo.
Viajando por ese mar de viñas con un horizonte infinito, salpicado por extensos campos de cereales y maizales, sentía una sensación de extraña libertad e incluso añoranza . Añoranza de los muchos viajes que como ese habíamos realizado mis padres mi hermano y yo, de un pasado ya pasado para siempre. Pero al mismo tiempo con la ilusión de que un día pudiera hacerlo con mi mujer y mis hijos, eso me animaba y alegraba. De momento era solo con mi mujer y ya tenía bastante. No parábamos de hablar y reír mientras no dormía Carolina claro está.

Al divisar los molino de Mota del Cuervo se erizaron todos los pelos de mi cuerpo, fue como una inyección de alegría contenida... .
Las puestas de sol son siempre bonitas, pero las de “La mancha” tienen algo especial. La conjunción del fuego con el verde de los viñedos y esa tierra cada vez más roja. Es un espectáculo digno de contemplar.
El cuarto de hora que nos separaba Mota del Cuervo y Quintanar transcurrió en un suspiro. Al entrar al pueblo ya había oscurecido, encontramos la casa de mis tíos con facilidad. En esos momentos pensé que allí comenzaba realmente para mí la luna de miel, aunque de prestado en todas las casas que íbamos a estar....
Después de los saludos de rigor y una cena, nos fuimos a descansar .....
Pasamos unos días en el pueblo, sin pena ni gloria , de Quintanar a Toledo y de allí para Madrid, hasta agotar las dos semanas que nos habíamos cogido para el viaje..... .
Recuerdo que regresamos en domingo pero no recuerdo si vinimos por Zaragoza o por Valencia. El hecho es que tuvimos que aguantar todas las caravanas habidas y por haber.
Nos dirigimos primero a casa de sus padres , que no estaban, de allí a casa de los míos, que tampoco estaban. No sé ni como ni cuándo pero aparecimos en el huerto de mi suegro y como era de suponer , después de las pistas que he dado, estaban los cuatro haciendo buenas amistades. Lo cual nos pareció muy bien.¿¿Sería el principio de una larga y duradera amistad??.... Pues como siempre el tiempo nos daría la solución.

0 comentarios