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A una amiga

Hace mucho que no soy capaz de escribir dos letras seguidas.

Hoy teniamos que escribir una felicitación que nos reuniese a todos y no tener que hacer varios escritos...

Ganó mi hijo mayor, osea el mediano. Un personage que siempre tiene los ojos en las manos y la cabeza en" sus aires", como corresponde a un personage de quince años.

Ha sido unánime la votación, entre otras porque no ha sido necesario rompernos el resto la cabeza.

creo que merece la pena y por eso lo exongo.

En nuestros corazones estas presente y en este día especial te deseamos lo mejor para ti y tus semejantes. Esperamos que todo te vaya de perlas y que recuerdes en tus pensamientos como personas que te quieren y que no te olvidan.

Los recuerdos que de ti guardamos los tenemos como tesoros que nunca se perderán y que en lo mas profundo de nuestros corazones guardamos.

 

LUCERO VA POR TÍ.                      fELIZ CUMPLEAÑOS   "NIÑA"

 

25/02/2006 20:45 Autor: Tamarix. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Ganas de todo

3.- Tenía veintiocho años, un negocio y por otra parte muchas ganas de divertirme. Recuerdo que estaba en una discoteca cuando le comenté a mi “amigo” de entonces que mi cuerpo no resistía más trabajar durante dieciséis horas y no poder disfrutar de la “magia” que podía tener aquel verano. Después de muchos años sólo dedicados al trabajo necesitaba pasarlo bien. No había sido fácil atender el negocio familiar que habíamos creado, he incluso consideraba que el esfuerzo que durante varios años me había motivado o estimulado no tenía ningún valor si mi vida solo iba a ser trabajo y un poco más de trabajo. Prácticamente de la nada había conseguido tener hasta tres restaurantes. Con grades sacrificios, mucha ilusión, grandes expectativas y también mucho cansancio. Si algo echaba de menos era un fin de semana. ¿Cómo?... Era indiferente… Salir y disfrutar de dos días de vacaciones se convertía para mí, un sueño difícil de cumplir. Aunque tenía buenas ideas y ganas de trabajar me faltó cabeza para otras cosas. Eso lo deduzco ahora, no es fácil escribir un pasado con la cabeza fría, pues cada letra que intento enlazar con otra e de reflexionarla y sobretodo recordarla lo que complica más las cosas. El otoño anterior la sociedad que formábamos por un lado mis padres y por otro yo decidimos deshacernos de uno de los tres negocios de restauración que regentábamos. El hecho es que aún teniendo algo más de respiro. Mi situación no había cambiado mucho. Confieso que para mis padres tampoco. ¿Cómo es posible que después de ejecutar un bar que trabajaba sólo...? No dejábamos de hacer horas y más horas Si que es cierto que podíamos comer sentados y con una mesa por delante, para sostener los platos y los cubiertos más que nada. Comer de pié detrás de un mostrador cuando la clientela daba su permiso se “había acabado”. Eso si fue verdad, sentados… y cuando la clientela daba su permiso. He de decir que los lunes… bueno durante una buena época fueron los martes… y en otra si no recuerdo mal los miércoles. Pero al final se quedó en lunes y así quedará. … He de decir que, los lunes teníamos “descanso”. Los aprovechábamos para hacer aquellas compras que necesitaríamos durante el resto de la semana, después, comer y la tarde libre. Una siesta de veinticuatro horas era, mi mayor deseo. Me identificaba con un Alfredo Landa intentando como fuere dormir y descansar, en una de sus divertidas películas. Eso es lo que hacía, pero allá a las diez de la noche, cansado de dormir necesitaba cenar algo, salir y comunicarme con más gente. Esta rutina traía como consecuencia volver a trasnochar y levantarte, vuelta de nuevo al trabajo con el mismo sueño que luego tendría durante toda la semana. Tampoco me quejaba, pues sabiendo que realmente solo disponía de una tarde para poder hacer lo que se me antojase, consideraba que no lo aprovechaba mal del todo, pues después de descansar un buen rato extra, salía cuando realmente había algo de ambiente… Sobre todo en invierno. Realmente lo duro no era trasnochar, lo peor era levantarme, centrar la cabeza, lavarme la cara y con un fuerte suspiro comenzar un día francamente agotador.

28-12-1997, Santos Inocentes

2.- No serian más tarde de las cinco de la mañana cuando dos personas con uniforme de hospital me preguntaron por un número de teléfono con el que pudiesen poner en contacto para explicar mi estado y en un momento dado dar su autorización para poder operar conmigo. La luz era tenue, posiblemente por eso no respondí. Pasaron varios minutos, eso creo, antes que pudiese clasificar la pregunta en el lugar correspondiente a respuestas adecuadas. No era fácil, me habían despertado en medio de un sueño de tranquilidad y reposo que hacía años que no había tenido. ¿Para que “pip” querrán estos “pip” que les dé un teléfono de contacto?... Tenía que situarme primero. ¿Dónde estaba? En un hospital, fue mi auto contestación. ¿Por qué? … Esa si que era una buena pregunta; había tenido un accidente de coche. ¿A causa de qué?... ¿Qué hora es?, Dentro de unos minutos serán las cinco de la mañana. Avisen a mi hermano, él se lo dirá a mis padres cuando lo crea oportuno. Me di la vuelta e intenté recuperar aquel estado de placer que tenia minutos antes.
25/11/2005 23:35 Enlace permanente. Tema: El día en el que la oscuridad, me iluminó. No hay comentarios. Comentar.

Comienzo

1.- Comienzo. Lunes 21 de noviembre de 2005 Hace un año y meses después de unas circunstancias que si vienen a cuento, comencé a escribir una redacción. Con el paso del los días se convirtió en un relato, creo que corto pero relato. Cuando por primera vez me puse delante de “la maquina, de teclear y corregir todo aquello que yo… “escribía” No tenía un objetivo concreto. Es más, no pensaba que pudiera pasar de dos capítulos, (aclaro que para mi cada capítulo esta relacionado con las escenas mentales que tengo y con las cuales me permito el lujo de cambiar de escenarios y conductas… Como decía “golo” para eso lo escribes tú). Pero las cosas se complicaron, como todo lo que me ha pasado durante toda la vida. La “redacción” cada noche crecía y crecía hasta que tenia que dar a luz. Sí. Yo… que siempre he sido un padre frustrado, tenía que dar a luz. No tenía dolores, ni contracciones, ni antojos… y aunque si tenía necesidad de cariño, más que de amor. Tenía que parir, como siempre, “parirla”, y entonces pensé entre las ventajas de dar a conocer “mi historia” o, guardarla en un archivo que tarde o seguro que temprano lo enviaría a la papelera. Decidí pues… siempre con ese empujoncito que precisas o preciso para que todos mis proyectos se hagan, que, como no, me proporcionó mi gran amiga… Difundirlo por Internet. Agradecida experiencia. Pero… pasó lo que tenía que pasar, la vida cambia por momentos y creo que no es justo mezclarlos y después de muchas vueltas, decidí que no se podían unificar unas etapas tan diferentes. Y como he de reconocer que no podía continuar, di por finalizado un parto, casi con cesaria. No tengo un borrador escrito, pero si concebido. Aunque, en un par de capítulos o menos, si por mí fuese lo eliminaría. Creo que tengo un compromiso con la sociedad y aunque no todo lo que quiero escribir soy responsable, si puedo decir que quitando la posible fantasía que pueda recrear será bastante verídico. Tuve que buscar un título antes de concebir una idea clara y definida de este pequeño”ensayo”. El día en el que la oscuridad me iluminó, es el ganador de todos aquellos, que han recorrido mi cabeza. Tengo el nombre y sólo me faltan los apellidos. Día a día se los pondré, si las musas nos me abandonan, como canta el maestro Serrat…

Notas del autor...Que soy yo

Cuando comencé a escribir mi relato, mis pretensiones eran muy diferentes de las que en la actualidad me motivan. Un año y medio que más o menos hace que tuve la necesidad de coger un papel y un lápiz y escribir lo que en aquellos momentos me pasaba y necesitaba plasmarlo para más adelante recordar los hechos con detalle. De esa libreta pasé a escribir un relato más extendido y para ello quise contar un poco mi vida, siempre rellanada con fantasía, pues la verdad sólo es de cada uno e igual los demás no lo entenderían. Las primeras letras me costaron un poco, pero conforme fue cogiendo forma mi idea, me fui enganchando, drogándome sanamente en cada frase. Para este último capítulo he tardado unos seis meses en verlo claro. Creo que ha llegado la hora de terminar esta historia, pues el resto podría componerse mejor en una trilogía, corta pero necesaria por el cambio que cada época supuso para mí. Quiero tratar temas que no son nada frívolos, vistos desde la recuperación y un optimismo algo negativo. Nunca he escrito este relato para los demás y me atrevería a decir que ni si quiera para mí. No niego que lo he necesitado, me he aprovechado de él, me he desquitado. Pero siempre con el máximo respeto de las personas mencionadas, que eran “ficticias”, y ocultando cosas que no venían a cuento. Para eso es mi relato, como siempre me he dicho. Agradezco a todos esos lectores que me han seguido, unos en el anonimato y otros con sus comentarios. Con unos días de paciencia volveréis a encontrar la segunda parte de esta historia que hoy decido finalizar. Gracias. Ser felices Txiki

Despedida y cierre

54 Cuando las cosas van bien como realmente iban, viene alguien y “lo jode”… Las jornadas no solo se alargaban, si no que también comenzaba a tener problemas con la mafia hostelera de Palamos que me denunciaron continuamente incluso teniendo el bar cerrado. Debía de ser triste comenzar a trabajar cuando yo cerraba… Trampeando problemas y cansancio llegó el verano, con él todo lo que conllevaba y fue cuando conocí a una amiga. Una amiga que convivió conmigo durante casi cuatro años y no me dejó por cierto un buen recuerdo, y es que quizás tengo mal ojo y no sé elegir bien. He de certificar que con esta relación fui yo totalmente culpable e irresponsable. El nombre de esta “amiga” es bastante común, por desgracia, en estos días. Su nombre y apellidos eran Coc-Aina. Creo que ese fue el día que perdí mi futuro…
16/11/2005 18:56 Enlace permanente. Tema: El día que perdí el Futuro. No hay comentarios. Comentar.

Billar

53. Me hice con las reglas federativas de billar americano, como por acá se le denomina. Comenzó una etapa de campeonatos que resultó un éxito increíble y las partidas no paraban, así como los ingresos que producían. Tuve que aprender a tapizar el billar pues a causa del desgaste cada mes y medio había que cambiarlo. Cada vez que hacía el cambio también lo era el color de la tela, más que nada para que la gente se diese cuenta del cambio. Mantener el billar bien nivelado y cuidado era primordial para la propaganda, boca a boca. Aprovechando la fiebre me preocupé de vender también los palos y a demás también alquilaba casillas para guardarlos. Los casilleros me los construí yo mismo, pues los que estaban en el mercado me resultaban caros y como para hacer “paridas” soy el mejor… Entre campeonatos y entrenamientos el bar cada día se llenaba más y cada vez cerraba más tarde. Si por un lado era bueno, por el otro, el cansancio físico y mental comenzaba a hacerse notar. Los lunes, mi día de descanso, los aprovechaba al cien por cien. Intentaba dormir el mayor tiempo posible, pues cuando comenzase la semana era consciente que no tendría ese privilegio. Desconectaba el teléfono e intentaba moverme lo menos posible, en eso los videos ayudaban mucho. La situación no solo se mantuvo si no que fue en auge. Pensamos contratar más gente, pero los beneficios se iban a ir entre seguro sueldos y demás. La solución fue el cambio de nuestros horarios. Mis padres habrían el bar y yo lo cerraba, era como lo estábamos haciendo, la diferencia es que yo no madrugaba y comenzaba a trabajar sobre las once, aunque si lo dejaba barrido y fregado. El cambio fue notable, aunque no definitivo.
14/11/2005 20:23 Enlace permanente. Tema: El día que perdí el Futuro. No hay comentarios. Comentar.

...Un poco más de lo mismo...

52 Fue un autentico mes de vacaciones, cada noche dormíamos en un pueblo o ciudad diferente. Un mes por aquellas maravillosas tierras pasa muy pero que muy rápido y como todos los meses pasó, sin pena pero sí con gloria. Después de unas sabrosas vacaciones el trabajo de nuevo nos reclamaba, a sí como los proveedores, el banco, seguridad social, hacienda, etc. Es curioso como nos auto engañamos cuando hemos de volver al trabajo, entre otros dichos está ese de que… ya me aburría, o… ya echaba de menos el trabajo etc. Todo mentira. Pero eso si, piadosa. Con todo y con eso se vuelve al trabajo con cara de buen humor y con un humor de perros, pero como la profesión se lleva por dentro a las nueve en punto los bares estaban abiertos, con genero y a punto de revista. Y como de costumbre los primeros cafés del día, los almuerzos, comidas, meriendas y cenas fueron la tónica de los meses siguientes. Igual que la relación con Carolina, total indiferencia y sin poder estar con mi hija. Es cierto que no solo el dinero te da la felicidad, pues, si los bares funcionaban mejor incluso de lo que podíamos haber previsto yo siempre sentía un vacío que no me permitía llevar una vida normal, ya que si los problema causados por el trabajo se resolvían con más o menos dificultad, pero… cuando los problemas los tienes metidos entre el corazón y la cabeza las cosa cambian y las soluciones ni si quiera las razonas lucidamente. Existían momentos, muy tristes, en los cuales me sentía inútil como padre e incluso hasta me arrepentía de serlo,… o no. Claro que pasado el proceso anímico, donde dije digo, digo Diego y todo volvía la esa normalidad entre comillas. Llegaron otras navidades, pero esta vez sin Anna. Me encargué de que los Reyes magos y Papa Noel entregasen sus regalos en el lugar y fecha convenidos, o sea en mi casa, más que nada por si un milagro hacía algunos cambios y nos podíamos reunir. Aunque siempre te queda algo de esperanza, en esa ocasión no fue así y aunque las pasé rodeado de la familia y amigos, siempre quedaba un vacío que me recordaba la crueldad de la vida. No fue mucho antes de Semana Santa cuando por favor de otra sentencia nueva, volví a estar con mi hija, poder cogerle la mano, darle muchos besos, jugar con ella, prepararle las comidas, acostarla y explicarle un cuento. De la misma manera que después de la tormenta sale el sol, era providencial como cambiaba mi estado de ánimo cuando mi pequeña estaba al lado. Recibió todos sus juguetes con tanta ilusión como si fuera el día de Reyes. Pasó todo el fin de semana jugando y peinando sus muñecas. No dejaba de mirarla y observarla, la veía feliz y tranquila, como si no nos hubiésemos separado ni un solo día y la vida no fuese capaz de tapar y de dejar al descubierto esas largas temporadas de ausencia y oscuridad. El único consuelo que me quedaba era que Anna crecía sana y fuerte, el colegio lo llevaba bien, y aparentemente estas idas y venidas, no parecían afectarle en demasía, aunque mi corazón crujía cada vez que llegaba el momento de la separación. Ha sido una situación a la que nunca me he podido acostumbrar. Aún y ahora siembre me despido con un “hasta luego” decir adiós me resultan palabras mayores. Con aparente armonía, (siempre con el miedo metido en el cuerpo), hicimos frente a otra Semana Santa. La Semana Santa para nosotros era una semana muy especial, comenzaba la temporada y nos servía para hace r una pequeña valoración previa de cara al ansiado y detestado verano. Era como un partido de entrenamiento, en el cual volvías a recordar tus carencias de todo un largo y monótono otoño. Tomábamos notas y al tiempo recogíamos nuevas ideas para aprovechar la temporada de vacaciones con los mayores beneficios posibles. Las cosas marchaban a las mil maravillas y la fiebre “del billar” iba en aumento, por suerte para nosotros. De recaudar una vez por semana a tener que hacerlo cada día nos hizo reflexionar sobre como sacarle partido a esa situación extraordinaria.
08/11/2005 21:20 Enlace permanente. Tema: El día que perdí el Futuro. No hay comentarios. Comentar.

... Un poco más de lo mismo...

08/11/2005 21:17 Enlace permanente. Tema: Mis consejos. No hay comentarios. Comentar.

Vacaciones

51 En broma pero casi en serio decíamos que era un viaje de negocios pues visitábamos los más pintorescos restaurantes, recorríamos los mercados para ver sus productos, las panaderías para probar los diferentes productos que ofrecían a los gallegos de a pie, nos colábamos en los bares de las periferias y de el centro, para poder comparar comprender y conocer las diferentes tapas en las diferentes ubicaciones de Galicia entera. Por aquel entonces disponía de un buen estómago capaz de digerir aquellos manjares y sus acompañantes líquidos. Creo que Galicia debe de estar orgullosa de ser la capital mundial de ácido úrico y el colesterol y espero que así lo siga siendo pues no renuncio a hacer en otra ocasión una visita al centro de la corrupción gastromedicinal. He de decir que todas aquellas “mariconadas” que me servían estaban deliciosas, desde las quisquillas, las ostras de Vigo, el caldo de Ourense, los percebes de A Coruña y los potajes de legumbres que te ofrecían junto con las carnes por doquiera que fueses y degustases. Confieso que de Galicia me gusta hasta los andares, como dicen del cerdo, y es que no tiene desperdicio ni un milímetro de sus tierras ni sus gentes. Sigo sin mirar ni un mapa, pues no me apetece. Comenzamos entrando por Orense. “antigua y moderna Ourense”. Allí al poco de entrar por la carretera que venia de Ponferrada, nos paramos en un restaurante-mirador sobre un lago-rió que ni sé como se llama ni lo voy a buscar ahora, pero que si miramos un mapa de carreteras de aquella época seguro que os documentáis bien. Después de un suculento caldo gallego nos fuimos a la ciudad de las ostras, como yo la llamo, Vigo (en gallego Vigo). Que puedo decir de esa ciudad que no sea la exclamación de “¡ostras!” y… que buenas que estaban. Soy muy malo para los nombres, pero me acuerdo perfectamente de las paradas de piedra repletas de ostras de todos los tamaños y precios, de los bares que alternaban su cerveza y sus tapas con los platos exquisitos que las señoras de las paradas tan amablemente te servían en las mesas de los mismos. En un deambular de berberechos, quisquillas, cigalas, gambas y demás corrimos las rías, visitamos bodegas de ribeiro, albariños, trabajo que aunque no lo parezca puede ser agotador. Fuimos a parar en A Coruña (en gallego A Coruña), para probar levemente sus percebes. Por el interior llegamos a Asturias no sin antes probar los potajes que tan amablemente nos ofrecieron por aquellas aldeas gallegas. Nuestros objetivos vacacionales para Asturias eran diferentes que los que habíamos disfrutado en Galicia. El campamento base lo establecimos en Gijón, desde allí nos movimos en las diferentes excursiones por la zona. Primero por los picos de Europa, menudos paisajes y menudos quesos. Otro día nos fuimos de visita a la bodega que nos proveía de sidra. Nos sacaron jamos, quesos, pan y con la espicha tomamos sidra como siempre debería tomarse. Que puedo decir más, quedamos alegremente satisfechos. También fuimos a la caza de las fabes y como no a probarlas y disfrutarlas. Nuestro gastronómico viaje nos llevó hasta unas sardinas asadas en el puerto de Santander. Sabían a gloria, a demás ya estaba cansado de tanto marisco, carnes, potajes… Ahora le tocaba el turno al pescado. Se acababan las vacaciones y el coche olía que alimentaba, pues entre quesos, chorizos, judías, sidra… hasta pan llevábamos. Lo bueno termino.
02/11/2005 19:20 Enlace permanente. Tema: El día que perdí el Futuro. No hay comentarios. Comentar.


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