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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005. ¿Por qué... Escribo?.Esta pregunta es la que en estos momentos me estoy haciendo. Como no tengo una respuesta concreta, diré como casi todos, !creo!, para sacar fuera de mí aquello que por diversas razones llevo dentro. Tanto de realidad como de ficción, pues por qué no, al menos detro de mí también convive la ficción junto con la realidad. En este "post" no pretendo ni gustar ni seguir unas normas lingüísticas que puedan ser más correctas. Sólo pretendo, ser "egoísta", únicamente egoísta. En esta ocasión mis relatos los escribo exclusivamente para que me gusten a mí. Por sentado queda que si los "cuelgo" en internet y alguien los lee y encima le gusta mejor, mucho mejor. Me llaman Txiki (chiqui,chiki), claro está solo mis amigos, y alguno que otro que no lo es tanto. 44 años y vivo en Barcelona. Dedicatoria a mis Hijos “A mi hija Anna: Pequeña y preciosa naciste, con genio pacífico te abriste a la vida.Anna mi pequeña ausente. Pequeña Anna pagaste la infancia, por la inmadurez. Si por la inmadurez del egoísmo. La inmadurez de la falsa verdad. La inmadurez de quien creía que por el hecho de quererte ... tenía el derecho del Amor. Por la inmadurez de la propia vida... . Hija Anna mi pequeña usente. Con tus veintitrés primaveras y tus veiticuatro inviernos duros... Me quisiste de verdad, constancia tengo. Pero la vida no es justa y contigo no lo ha sido. Hija Anna; ni mis pensamientos diarios, ni mis pobres oraciones, ni mi buenas intenciones... llenas de impotencia y frustración, ni ese Amor marchito de cariño, ni esa pena que ataca sin compasión mi alma, puede hacer que Tú, mi pequeña Anna no seas mi gran ausente. Tus llantos de infancia reclamando tus derechos, tu juvenil sonrisa repleta de cariño e incluso paciencia,”ante la inmadurez”. Tu mirada adolescente deslumbrante de curiosidad, Tu fortaleza de mujer han hecho que mi amor por ti no pueda extinguirlo ni siquiera yo... . Perdona mi inmadurez , mi egoísmo, mis falsas verdades, mis frustraciones. Perdona por pagar de niña los actos de los mayores... Perdón. Hija Anna , mi pequeña Anna, si tu corazón se abriera . Uniría el mío por siempre y te acompañaría por esta vida injusta tratando de llenar de flores el camino de tu destino. Y... No, no serías ya más mi gran ausente, hija Anna . Mi pequeña Anna. Te Amo y te querré durante toda mi existencia . Hija Anna... Mi gran ausente.” Txiki “Bebe un sorbo de la copa que te ofrezco, En ella encontrarás el néctar de la alegría Que une las almas en un diálogo de amor. En ésta, ni una sola gota Es derramada inútilmente Porque ello ratifica el pacto de unión, La amistad eterna con la Vida”. (Forelock) “Existen momentos de dolor en los que tus sufrimientos necesita unas respuesta que nadie logra satisfacer. En estas circunstancias no hay ninguna palabra ni ningún gesto que puedan consolarte porque en el sufrimiento que experimentas está la intranquilidad del alma que se busca a sí misma”. (...) “El sufrimiento significa separación y el la única soledad que existe y en la cual nos exiliamos, a veces de forma voluntaria ,... hasta que no nos es posible resistir. Pero, mientras siga existiendo esa separación, no experimentaremos ningún alivio”. (...) Las Cartas de los Elfos, las Hadas y los Duendes. Tiziana Mattera Título original: Le carte degli Elfi Ediciones Obelisco. Pags. 118 y 119 Carta nº 30 Antes fué Anna, ahora Zara A mi hija Zara: Mujercita donde las haya, dieciséis años de felicidad que derrocha por doquier.Mujercita para la alegría, mujer para la sensatez. Niña para jugar; mujer para vivir el día a día. Con su amplia sonrisa rellena los vacíos de mi existencia. Con sus ojos de cielo, ilumina la oscuridad de mi alma. Con la espontaneidad de sus gestos, estimula el movimiento de mi corazón. Con su despreocupación natural de afrontar la vida, estimula la mía .Con su futuro claro y confuso, me enseña que la vida tiene dos caras que cohabitan en mi interior y que forman parte de la vida, y de la muerte. Con su ilimitado cariño, hace que mi amor por ella parezca minúsculo ante tanta abundancia. Mujercita para los sentimientos, niña para el amor. Mujercita para los demás, niña para mis ojos Mujercita para los actos, niña para las acciones. Mujercita y niña para una larga vida, mujercita y niña para el futuro, “tan lejano para ella como tardío para mí.”. Mujer con sus hermanos, niña para mí. No es posible ser parcial con los sentimientos. Yo no lo soy... Cada día , cada momento, cada espacio, cada gesto, cada mirada ,cada acción, cada latido de su enorme corazón, cada sonrisa desinteresada, cada mueca de desacuerdo y de acuerdo. Hacen de ella un Ser maravilloso, feliz y comprometido. Me ilustra sobre la vida , el futuro y también... la muerte. De ella aprendo; alegría, sensatez “inmadura”, jugar, vivir, sonreír y provocar que mis ojos busquen la luz, espontaneidad ,despreocupación, cariño, sentimientos, actos y acciones, vida y futuro , felicidad mucha felicidad y por encima de todo... Vida y futuro...Hombre y niño. Gracias Mujer Mujercita. Txiki “Más allá de las puertas de los sentidos, Tú espíritu te observa. Libre y magnífico, piafa como un jinete Con un cándido manto luminoso como la luz de la luna. Sobre su pecho brilla una alhaja de esmeralda Y sobre la frente arde fúlgido el diamante. Posee alas para llevarte muy lejos A través de las puertas de los sentidos... tu Espíritu te llama” ( whiffle) Las Cartas de los Elfos, las Hadas y los Duendes Título original “le carte degli Elfi” Tiziana Mattera Ediciones obelisco Pag. 68 (Carta nº 15) Ahora le toca a Robert Robert, mi pequeña deuda. No por falta de cariño o amor, No por falta de interés , ni por mí ni por ti.Robert, hijo tu corazón es más amplio que el horizonte, tú nobleza digna de las mejores pieza de orfebrería, tú hacer y deshacer personaliza tu Ser, tú energía capaz de mover todo y a todos, tu inmenso amor solo superable por tu bondad e inocencia... Adolescente inocencia, tu inteligencia, sé que serás “inteligente” para andar el camino de la vida, tu libertad tu más poderoso Don. Robert hijo mi corazón está abierto y deseoso para compartir contigo esas dudas que te puedan conquistar. Mi casa está abierta pues no se puede cerrar la puerta a tu propio corazón. Mi mente como un reloj de precisión marca los segundos de tu existencia y me recuerda que formas parte de mí y que estas tanto en mi presente como en mi futuro. Todo Yó está abierto a ti... Porque te QUIERO. No solo quiero ser “un padre”, quiero tener el privilegio de ser tu amigo... . txiki “ padre mío, he sentido tu Amor descender del cielo en las gotas de lluvia. Esa lluvia ha purificado la desconfianza Que había tejido alrededor de mi cuerpo Al igual que una telaraña. Esa lluvia se ha convertido en un río Que sigue su curso, dispuesto a sumergirse en el mar. Esa lluvia... se ha convertido en el eco de tu voz Que me llama: “Ven, pequeña gota”...” . ( Baum) “Las cartas de los Elfos .Las hadas y los Duendes” Titulo originar: Le Carte degli Elfi Tiziana Mattera Ediciones obelisco Pag. :34 carta n º 5 Será el más pequeño, pero Josep se hace notar A hijo Josep.: Ese pequeño gran hombre de siete años ; que con sus risas y su inocencia llena mi corazón de todos los vacíos. A ese pequeño gran hombre que con sus risas y sonrisas libres de cualquier pecado alegra esos momentos de tristeza y egoísmo. A ese pequeño gran hombre que con su particular sinceridad, propia de los ángeles , alimenta mi vida y me demuestra con su ejemplo, la humildad . Sí... A ese pequeño gran hombre que diariamente me proporciona su desinteresado amor sin pedir nada a cambio, y me enseña que la vida está compuesta de cariño, sonrisas, sinceridad, inocencia, humildad, altruismo y sobre todo amor, amor desinteresado.Es para tí hijo mío, para tí que me enseñas cada día que merece la pena vivir ,aunque sólo sea para corresponder tu amor. txiki “ Del silencio de tu corazón durante tanto tiempo inmóvil y pensativo ahora brotan los colores y, de estos, los sonidos que se derramarán bailando en el Universo... y tu fábula tendrá su inicio... si así lo deseas... No debes hacer otra cosa tan maravillosa como vivir” ( Allow) Las cartas de los elfos, las hadas y los duendes Título original “Le carte degli Elfi” Tiziana Mattera Ediciones Obelisco Pag. 121 ( Carta nº 31) Primera parte . comienzoEl día que perdí el futuro Rubí a 12 de agosto de 2004. Hoy puede que sin saber las consecuencias, empieza una nueva vida para mi...... ¿Por qué? Pues quizás ni yo en estos momentos se que alcance puede tener como también es posible que no ocurra nada, en estos momentos ni lo se, no intento averiguarlo y no lo averiguaré si no comienzo a mover las cuerdas para que esta marioneta que soy yo empiece a dejar miedos y pudores que durante estos años me han perseguido y va siendo hora que la historia cambie. Nunca hubiese pensado que separarme, tener un trauma emocional y perder muchos días de trabajo a causa de mi desequilibrio podían llevarme a una decisión que en mi vida jamás habría imaginado. Si comienzo la historia diciendo que empezó cuándo tenía unos dieciocho años puede parecer paradójico he incluso aburrido, pero considero necesario si lo que quiero es contar mi situación actual, mis sentimientos, en definitiva mi vida contada para mí, y quién sabe si algún día lo acabo posiblemente, para más gente aunque lo veo tan difícil como mi propia existencia. Retorno a mis dieciocho años cuando era un joven feliz que amaba la vida y sin ningún tipo de preocupaciones, todo era alegría .... En aquella época conocí a Carolina, la cual al cabo de dos años de un noviazgo lleno de desavenencias, (ahora salimos ahora no... según los intereses de los dos), propiciadas también a causa de la distancia, pues ese año yo me trasladé a vivir a otra provincia a unos ciento y pocos kilómetros de distancia de mi antigua residencia. Como digo fueron dos años en los que todo era igual, ser novios o no en este caso no tenía importancia y no iba a ser esa causa la que para mí tuviese una importancia esencial y tampoco creía que pudiera a llegar a ser un problema importante . Con esa edad solo pensaba en divertirme y rehuir sin pudor alguno, todo aquello que me incomodase. Era feliz, muy feliz, me gustaba vivir. Por aquel entonces fue cuando también conocí a Lucía, que estaba saliendo con el que en esa época tenía como “mi mejor amigo”, eso proporcionó que nosotros también llegáramos a tener una cierta confianza basada siempre en la amistad, aunque en nuestros adentros tuviésemos una atracción solo reprimida por la amistad que me unía con su “novio” al que como a todos mis amigos respeté, aunque a veces me pregunto aún ahora ¿por qué?, pero estaba dentro de mi código de honor y eso para mí era y.... en cierta forma lo sigue siendo, algo que yo jamás podía traicionar. Qué ingenuo ¿verdad? Pues si, pero así también soy yo, amigo de mis amigos, aunque la vida después me ha revelado que es un código obsoleto en este mundo en que lo único que se respeta es el propio ego y el resto no tiene importancia, exceptuando la cuenta bancaria ¡claro!. Fue más o menos cuándo se produjo el intento de golpe de estado, que yo por mi parte también lo di o mejor dicho lo dimos y sin tanta publicidad ni tanta gente pero con resultados tanto más transcendentes para mí que el día siguiente, que se produjo el “auténtico 23-F” , dejando embarazada a Carolina y como se suele decir eran otros tiempos, en los que el aborto he incluso las madres solteras no estaban bien vistos y como yo era un caballero asumí la paternidad y claro está, acepté el matrimonio, pese a que amigos entre los que se encontraban Lucía me desaconsejaban la idea y a los cuales ignoré pues tenía que ser consecuente conmigo y con mi dichoso código y claro esta con veinte años casi recién cumplidos me encontré casado y bien casado, pese a que en el fondo no sabía ni lo que en realidad estaba haciendo ni las repercusiones que a posteriori tendrían en mi vida, ahora es cuándo sale la dichosa frasecita de: “si yo volviera a nacer con lo que sé ahora todo cambiaría“ frase totalmente errónea pues para eso antes debería morir y acabar el ciclo de vida pues si no es totalmente obsoleta ya que cada día, mes, año, lustros etc... son totalmente diferentes y creo que nunca se sabe lo suficiente para sobre llevar esta vida. Pero “ a lo hecho pecho” y así fue como un adolescente feliz y despreocupado que podía reírse de todo y de todos lo cambie por una forma de afrontar el día a día con nuevas responsabilidades y con unas ataduras que nunca hubiese pensado. La boda como es de suponer se preparo con mucha urgencia y absoluta discreción, todo muy natural para que estuviese, bien visto. Primero tenia que conocer a mis futuros suegros y que ellos conociesen mi familia y la nuestra conociese a la que seria también mi nueva familia. !Je!. Todo muy bonito, todo con muy buenas palabras y como no con muy buenas intenciones. Lo normal en estos casos cuando se trata de gente de bien... . Aprovechando el mes y poco que paso desde la petición de manos hasta el día del casorio, me quedé residiendo en la casa de casi toda la vida que por cierto la utilizaba mi hermano y su mujer o sea mi casi recién cuñada. No representaba ningún inconveniente, la casa es, pues aún existe, lo suficiente grande como para albergar a tres familias. De hecho solo compartía la cena y no siempre. La comida era en casa de mis futuros suegros, para que así nos conociésemos, la experiencia fue terrible pues no se puede negar que tenía todo tipo de atenciones, intentando siempre complacerme con las comidas. No, no tenía de que quejarme, un mes de vacaciones, podía ver a mi novia sin problemas, ¿porqué iba a tenerlos? Si estaba casado y bien casado, y además por las tardes y noche podía ir con mis amigos. Demasiado bonito para que durase, pues claro llegó la semana de la boda y con ella los últimos preparativos, eso si que fue duro, que si el traje, los últimos detalles del restaurante, los invitados de unos y otros, las charlas con el cura, porque claro había que casarse de blanco y por la iglesia, un auténtico coñazo al que le pusimos mucho empeño. También aprendías día a día lo complicado que es decir no. Pero! Eran otros tiempos como dije antes. Lo cierto es que estaba contento pues esta nueva vida para mí suponía un reto muy importante y pensaba que todo iría a pedir de boca como hasta la fecha, solo que no tendría que ir a buscar a mi novia a ciento y pico kilómetros de distancia. Preparativos2 Todo estaba muy planeado. Carolina entonces estudiaba el último curso de secundaria pero decidió dejarlo pues no lo llevaba nada bien y como yo tenía un buen empleo, y además habíamos conseguido un empleo a media jornada para mi futura esposa, acordamos vivir de momento en casa de mis padres, pues me correspondía cumplir con la patria, la leche que le dieron a la patria. Si, un mes después de la boda me incorporaban a filas. Pero! Como en este relato aún no estoy casado, no quiero adelantar mi futuro. Vuelvo a centrarme en esa semana anterior a la boda. Como por las prisas y la falta de previsión ante una boda, pues tener que visitar uno a uno todos los talones bancarios o sea toda su ninguno de nosotros había pensado ni remotamente la idea de una unión conyugal, se decidió que en vez de regalos nos diesen dinero para comprar lo que realmente necesitábamos, pero eso conllevaba familia pues mi familia reside en Castilla y nos lo entregaron personalmente en casa y por suerte fue una sola comida todos juntos. Con el resto de “su familia” engordamos un montón, jamás en la vida hubiera pensado que se podía comer tanto. Pues sí, desayuno, almuerzo, comida, merienda, y cena. Y cada una en diferente casa con diferente familia “divertido”. Sobre todo para un adolescente de 20 años que solo pensaba ir a su aire y que pensaba que casarse solo era aceptar “toda una vida” con tu pareja.... y no con toda la familia , la cual después de la boda no vuelves a ver hasta la próxima fiesta mayor, si coincidías por la calle. Y entre ingesta e ingesta deprisa y corriendo pues que si el traje, las flores, los recordatorios etc. Etc. A terminar todas las compras ultimas charlas con el cura ,pues como buenos cristianos debíamos cumplir todos rituales y costumbres establecidos por la iglesia y sobre todo los creados por la sociedad, posiblemente los más importantes para todos los que me rodeaban. De esa última semana seguro que salió esa frase típica y tópica "si lo sé no me caso”.De hecho creo que es la semana más decisiva de todo el matrimonio, pues ves minuto a minuto como esa libertad que te habías formado durante toda la infancia y juventud, ganada sin dudas con mas de un cachete muchas broncas y enfrentamientos con los padres, se iba desvaneciendo y no precisamente poco a poco. Se supone que éramos mayores y responsables. Pues...!responsable!!!, si lo era sobre todo en el trabajo pero en el trabajo de cada día, que no en labores caseras. Eso para mí era un verdadero sacrificio, aunque después de realizarlos me sintiera orgulloso he importante. Cabe decir “en mi favor “ que siempre se me ha considerado el manitas de toda la casa y lo era aunque me pesase lo era, por eso me tocaba “tragarme todos los marrones” que normalmente en una casa con tres plantas como es la de mis padres eran muy habituales los servicios, aún lo siguen siendo. Hablaba de responsabilidad .Todas esas idas y venidas no eran de ser responsable más bien de perfectos imbéciles que en vez de estar en una cafetería hablando de nuestras cosas ( que para mi no eran precisamente las mismas que la del resto de los humanos por eso eran nuestras cosas, digo yo) y sin embargo no podíamos hablar casi ni con la mirada, pero había que hacer lo que había que hacer, total era solo un semana y aunque pudiera parecer muy pero que muy Nos casábamos en sábado sobre las 13h , si no recuerdo mal. El jueves por la noche se acabaron los compromisos, por fin , el viernes siguiendo la tradición ,yo, el novio no podía ver a mi novia. Aproveché bien el jueves por la noche con los amigos, recuerdo que como pude llegué a casa y pude dormir hasta altas horas, era mi última posibilidad y bien que la aproveche , por la tarde después de la comida, última también como soltero, quedé con los amigos como siempre para pasar el rato riendo y diciendo y haciendo tonterías como hacen casi todos los jóvenes solteros. Aquella tarde tuve una larga conversación con Lucía, como tantas otras veces muy a menudo y siempre bastante extensas , de hay nuestra relación muy próxima e intima siempre salvando las medidas de la moralidad. Aquella conversación fue especial y hasta sorprendente para mí. No hablábamos de lo feliz que iba a ser yo ni siquiera de mi futuro como casado, no aquella tarde no , aquella tarde lucía con gran serenidad y muy seria me dijo que no debía casarme, que no sería feliz y que no estábamos preparados , que Carolina no me quería y me estaba utilizando como mera cuartada social, o sea para quedar bien mientras transcurriese el embarazo, que cometería un gran error y además para toda la vida. En esos momentos todo lo que me larga, no dejaba de ser una semana como cualquier otra. estaba diciendo Lucía no entraba en mis planes y me encerraba en que nuestro amor era verdadero y que sus supuestas dudas eran falsas, que no se preocupase que todo iría a pedir de boca y sería la perna más feliz de la tierra, etc, etc.... .Todo claro está era un auto engaño para justificar una decisión tan importante, yo que en el trabajo tenía que tomar decisiones que costaban un considerable coste y en ningún momento había tenido que arrepentirme de ninguno de mis actos. Que lucía me dijera que estaba equivocado no era posible, sería ella. Posó la tarde, última como soltero. Cené en casa como de costumbre, no era tarde, me había recogido pronto pues los nervios conforme habían ido pasando las horas crecían y crecían, como mis dudas después que a solas conmigo entablase una conversación interna en la cual solo intentaba justificar mi decisión tomada y asegurar que no quedase duda alguna sobre el amor que Carolina y yo nos procesábamos . Como siempre en “mi discusiones internas “ gané yo, o sea que. Txiki el señor de los códigos tenia tomada su decisión irrefutable . Después de la cena me acordé que me había olvidado de la que para mí era la más importante de todo el dichoso protocolo. La despedida de soltero.¿cómo no había pensado eso? , no tenía perdón y raudo y veloz organice mi despedida, claro fuimos muy pocos. Mis padres, Marcelino, Ángel con su novia, Lucía. Pasamos la noche en una discoteca de moda por aquel entonces. Fue la última vez que como soltero bailaría con aquella chica de sonrisa perpetua y con unos ojos como el mar. Pedí una canción lenta para bailar con ella y fue algo especial, según parece estábamos tan juntos que no se podían distinguir los cuerpos, La corriente que pasaba por mi cuerpo dejaba una sensación de placer que no quería que acabase nunca. En esos momentos Carolina había pasado a segundo plano, bueno en realidad no pensaba en ella ni por casualidad. Mi mente aquellos minutos solo eran para Luisa y las palabras que me había dicho unas horas antes y sobre todo quería que no acabase aquella canción. Después de aquel baile no recuerdo nada de aquella noche, seguro que el alcohol tuvo su importancia para con aquella amnesia, como lo tuve en el siguiente despertar, último como soltero. A mi madre la quiero mucho, pero aquella precisa mañana no podía perdonarla que no respetase mi profundo y agudo dolor de cabeza. Después de un café con leche, bastante café en aquella ocasión, y una ducha “reponedora”, me disfrazaron de novio, aunque antes tuve que recorrer medio pueblo buscando un pañuelo para el cuello “presagio de ahorcamiento”. Nunca se encuentra un pañuelo cuando lo necesitas, pero hubo suerte y además bien largo para que la tradición de vender un trozo de la corbata del novio llegase a todos los invitado al convite. Quizás por eso “el dinero” nadie puso objeción a que en vez de corbata , enemiga mía a muerte, optara por ese grandioso pañuelo. Claro que ahora que recuerdo antes de vestirme.... estuve tomando alguna cerveza con los amigos, para quitar el dolor de cabeza, claro que la reunión fue corta. Un rato sin importancia pero que existió claro que existió. Llega la hora de la verdad, todos guapos todos para arriba todos para abajo y yo en medio esperando que alguien diga ¡!!que nos vamos?!!!. Por fin mi padre hizo gala de su autoridad y dijo con voz clara fuerte y sobretodo alta muy alta, de aquella algarabía de ruidos y voces se pasó a un sepulcral silencio. Alguien contesto con voz suave yo ya estoy y milagrosamente era la hora y todos estábamos arreglados, que cosas,. Comenzó el desfile ¡hala! todos a la calle hasta los vecinos habidos de curiosidad y chismorreos, !oh! lleva un traje blanco, decía una, claro como se casa de aquella manera, contestaba la otra.... Acabado el paseíllo por todo el ruedo y ya en el interior del coche empecé a sentirme más que torero toro, pues sentía que donde iba no era precisamente para dar la vuelta triunfal. Pasado unos diez minutos llegamos a la iglesia. Una ermita del siglo X o XV, bonita eso sí. Tuvimos buen gusto ya lo creo, además al no estar en el interior del pueblo el cotilleo sería mucho menor. Después de una media hora interminable, otra cosa que no entiendo.... se queda a la una y se debe de estar a la una,. Por fin llegó la novia, todo el mundo en pie y yo esperando pero esperando a ver si podía controlar las piernas que lejos de obedecerme me traicionaban cuándo las dos se ponían de acuerdo y les daba por no tocar. Tampoco me acuerdo de cómo fue la entrega de la novia y esas cosas que se supone todo ser humano debe de saber. Pues no, yo solo sabía lo que siempre se dice, solo sé que no sé nada. Me sentía como un títere movido de un lado a otro sin ni siquiera poder orientarme. ¡Por fin! Escuché la palabra que estaba esperando durante casi una hora, periodo que nuestro párroco comenzó a hablarnos de la vida cristiana en la familia y otras muchas cosas que en aquellos momentos no tenían alguna importancia , “SOYS MARIDO Y MUJER” de repente al escuchar esa música pude respirar y pensé, ya está todo este “follón”. Otra equivocación “el Títere” se movía de nuevo de aquí para allá y otra vez para acá , fotos con todos los invitados, al menos creo que con todos pues nos tuvieron posando durante mucho rato . Ya finalizada la sesión fotográfica ,el nuevo y feliz matrimonio tuvo diez minutos de descanso para descansar de la multitud, que era lo que me parecía, en el coche que....siguiendo órdenes de no sé quien, nos trasladó hasta su estudio para como Dios manda, hacernos los retratos vestidos de novios y con los trajes bien blancos y planchados, sobre todo enteros. El estudio era una habitación no muy grande, con muchos rollos de decorado para el fondo de esa inmortales fotos, testigos de nuestro amor, ja. Después de hacer las mil y una posiciones acabó la sesión, otra vez al coche, dirección al restaurante, propiedad del tío de Carolina.”Salía más barato me dijeron “, Tampoco me importaba pues entre mi cabeza que me recordaba continuamente la noche anterior y las palabras de Lucía a las que me seguían diciendo que estaba equivocado. Los nervios que no niego que los pasé, valla si los pasé y como siempre hacen de forma inmediata anulan mis ganas de comer. Pasamos paseando a cosa hecha, pues como el chofer era mi tío y se sentiría importante u orgulloso, por todo el pueblo a velocidad caracol. Nunca me había cruzado con tantos conocidos y todos saludaban, “curioso”. ¿qué pensarían?... .Otra vez por fin. El restaurante a la vista, “el vía crucis” terminó... Pero el títere actuaba de nuevo, con una sonrisa permanente ya dibujada en la cara a causa de agarrotamiento producido por la continua postura entramos al salón, todos en pie y con “la marcha nupcial” como fondo, me sentía ridículo pero contento, que cosas ¿no, aplausos y más aplausos hasta que nos sentamos en la mesa presidencial. Casado y bien casado3 El murmullo de la sala era considerable, y eso que ellos habían tomado un aperitivo para hacer más corta la espera. Llegan los camareros presentándonos el primer plato y una vez dado el visto bueno, siempre como mandan las tradiciones, se sirvió a todos los invitados la comida y mágicamente el silencio invadió la sala, eso era porque todos comían con desesperación, yo los observaba mirando mi plato de reojo y llevando lentamente la comida a la boca para disimular más que nada . Y como siempre pasa en este país cuando comenzaron a llenar los vacíos los gritos típicos de “ viva los novios o que se besen etc. etc.” y venga levanta dale un beso a la novia siéntate , levántate y así hasta que llegaron los segundos, otra vez silencio, y así hasta la tarta, en la que los estómagos llenos de sólidos y mucho líquido calmaron los ánimos de gritar pasando a la comunicación social con los compañeros de mesa. Mientras nosotros con el pastel aún en la boca a pasearnos por toda la sala preguntando las tonterías de siempre ,”que si gustaba la boda, que la comida era buena, que si pasaros por casa cuándo queráis y cosas por el estilo. Así uno con una caja de habanos y ella con una bandeja de cigarros pareja por pareja y mesa por mesa , un puro un cigarro y una foto. Realmente agotador, por eso la deben llamar la primera noche de luna de miel, pues cuando se acaba queda un gusto dulce que sabe a tranquilidad y silencio y sobretodo a cansancio. Se acabó el convite ,los invitados bailando festivamente al sonido de un tocadiscos la música más vulgar de la época que se suponía la más divertida y adecuada para estos acontecimientos, parecía que se divertían, sobre todo bebían y no precisamente agua. Mientras nosotros ,el recién matrimonio, hacíamos “mutis por el foro”. En complicidad con nuestros amigos. Nos escapábamos discretamente ,entre más aplausos y vivas, tampoco aunque aplaudieran o gritaran no creo que se diesen cuenta de nuestra ausencia, pues eran actos reflejos uno aplaudía y el resto también sin saber por que, pero eso sí colaborando. Ángel y Lucía, Carolina y Yo, montados ya en el Ford Fiesta de mi padre, aunque siempre lo llevaba yo, nos dirigimos a casa de los padres de Carolina, tenía que cambiarse y cerrar definitivamente las maletas. Allá se quedaron Carolina y Lucía, mientras Ángel y Yo hacíamos lo propio, pues después del cambio íbamos a la discoteca y luego ya a solas Carolina y yo nos íbamos , eso sí ahora ella y yo solos hacia el hotel nupcial. Recogimos las maletas, también a Carolina y Lucía y como he dicho antes nos fuimos hasta la discoteca, donde los amigos “ de nuestra edad” nos esperaban para seguir la fiesta más a nuestra manera. No he comentado que entre los amigos aparte de los de Rubí , que eran mutuos de los dos, también venían de Gerona, que esos eran particulares míos. Los cuales nos servirían de escolta hasta el hotel, más que nada para que no se perdieran. En la discoteca nos lo pasamos bien y después de las despedidas de rigor, cogimos rumbo hacia Gerona, seguidos de nuestro séquito, como no. Llegados a Palafrugell la comitiva se separó cada una a su casa, ”supongo” y Dios a la de todos. Quince minutos de curvas nos separaban del hotel. La carretera la conocía bien pues era mi camino cotidiano al trabajo y la que más se utilizaba para salir de Begur. La conversación durante el trayecto fue banal dirigida sobre todo a como habían transcurrido los acontecimientos y cosa s de chismorreo, quizás para evitar sacar el tema de lo que pasaría aquella noche y así no tener que hablar claramente de todo. Este tipo de conversaciones de besugos fueron muy habituales durante todo el matrimonio, y no le echo la culpa a Carolina, tampoco toda yo, pero... de esta reflexiones ya relataré más adelante. En una pendiente bastante pronunciada aparqué el coche, recuerdo que cuando bajé del coche una sensación fría, húmeda y solitaria, penetró en mí. Durante unos segundos reflexioné de lo que estaba pasando y en esta ocasión quedé temporalmente igualado en esas cábalas que mi cabeza debatía entre lo que está bien, lo que es correcto, lo que está mal si eso no es correcto etc... . La humedad, característica junto con su insigne viento “ L a Tramontana” de aquella zona, no quería separarse de este mi cuerpo. Debido a ello y a las “sin prisas pero sin pausas” y que a Carolina tampoco le debía hacer mucha gracia esa meteorología, pues “arreo” rauda con los “trastos” y nos dirigimos a la puerta del hotel, que era lo más lógico ¿no?. Entramos no me acuerdo si llamando o no, pero entrar entramos, de eso estoy seguro. La habitación era amplia con cuarto de baño y dos camas de 90cm. Cada una, muy cómodas pero dos camas. Eso a mi no me hizo ninguna gracia, pues tenia idea que a la hora de dormir fuera cual fuera la hora , me sentiría con falta de espacio. Pero ya estábamos solos y en silencio. El resto de la noche omito contarlo. Como con todas las relaciones que he tenido sobre este tema mi discreción ha sido y es absoluta. La noche bien y no tuve falta de espacio y el cansancio ganó a todos los cm. que podían faltar. No podíamos dormir hasta la saciedad pues como es sabido a las doce hay que dejar la habitación. Aunque no hubiéramos tenido horario en el hotel , tampoco hubiéramos podido pues más o menos a las dos de la tarde se celebraba un segundo banquete, “no quieres caldo? Toma dos tazas”, en honor de todos los amigos de mis padres que vivían en Bergur , hubiese salido la broma más cara llevándolos a Rubí. Abandonamos el hotel a medio día. Fuimos a Palafrugell a desayunar. Buscando una cafetería digna para la ocasión recorrimos todo el centro de la población, digna de visitar esa localidad. Nos metimos en una cafetería que al menos desde la puerta se podían ver aún algunos” croasanes”, y eso nos decidió para entrar y asegurarnos el alimento. Pues ya más tranquilo y relajado, teniendo en cuenta que el día anterior no había probado bocado, pude saciar mi apetito. Después de calmar la gana quedé absorto viendo terminar su desayuno a Carolina. Mi mente pensaba rápidamente tantas cosas a la vez que mis ideas se revolvían y de la pasta resultante no salía nada. Solo sensaciones, como... cuando reconoces que estas en primavera porque al pasar por un jardín reconoces el olor de las rosas y también reconoces una luz especial que te dice “es primavera”. Una de esas sensaciones viendo a Carolina era de vergüenza. Quizás la edad me condicionaba mucho dado que ella con diecisiete y yo con veinte, resultábamos una pareja joven, muy joven y además como el tiempo rubricó, inmaduros. Me encontraba cohibido y asustado. Tenía la impresión que todos nos miraban, como si supiesen que éramos recién casados y no me gustaba, pensé que todo era cuestión de acostumbrase y así fue. De hecho se había abierto una puerta y no conocía que habría detrás , que sorpresas me deparaban. Todo junto era una incertidumbre que hasta ese momento nunca había experimentado y era la primera vez que tenía miedo por mi porvenir. Se acercaba la hora del segundo banquete, con tranquilidad nos dirigimos al piso en el que vivía con mis padres en Palafrugell y que a partir de ese momento también era nuestra casa . Cumplí también con el ritual de entrar a la novia en brazos y la llevé hasta nuestra habitación , donde todo lo lento que pude, la tendí en la cama y noté alivio, pues... ¿qué hubiese pasado si tropiezo, rompo algo etc...? . Pues sí, llegué triunfante hasta la habitación, (por suerte estas cosas se hacen una vez por matrimonio). No pasarían ni diez minutos cuando aparecieron nuestros padres para todos juntos ir al restaurante. Venían muy contentos , como si se conociesen de toda la vida. Entre risas y risas , escándalo y más escándalo nos dirigimos al encuentro con los “amigos”. El restaurante se encontraba a unos cuarenta kilómetros de distancia, llegamos a la cita a la hora precisa, como debe de ser. Faltaban algunas familias pero no tardaron en llegar. El restaurante era, bueno y aún debe de serlo, una masía adaptada para el trabajo, con una chimenea central, que en invierno los comensales podían asar ellos mismo la carne que habían escogido. Este no era el caso, menudas colas se abrían producido y más con un hambre que cortaba el ambiente. Un salón espacioso, con una decoración rustica y ventanales en dos de sus paredes nos aguardaba para el evento, recuerdo que tenía buena luz, incrementada quizás por un día soleado y sin viento. Nos plantaron las mesas en forma de “u”. Y como ya venía siendo costumbre nuestros respectivos padres y nosotros, en la presidencia otra vez. La comida transcurrió sin tanto algaravío como el día anterior, aunque los licores contribuyeron a algún que otro viva y demás. Al no haber ni pastel ni fotos ni otras historias a las típicas de una comida normal, pudimos escabullirnos con más facilidad que la pasada tarde y viva Dios que no desaprovechamos la mínima oportunidad para desaparecer de la compañía. Estaba deseando llegar a casa para continuar con algunos detalles que quedaron pendientes la madrugada pasada de los cuales entre risas íbamos comentando. Posiblemente la primera vez que hablábamos en serio aunque fuese entre risas. Una vez en casa y después de una merecida ducha comenzábamos a no dejar cosas pendientes, cuando sonó el timbre del piso. ¡Que grata sorpresa! Todos mis amigos de Gerona empeñados en que saliésemos con ellos a tomar unas copas y pasar el rato, ¡como si esa tarde en concreto no tuviéramos idea alguna para pasar el rato!. Resignados aguantamos hasta la hora de la cena y con la excusa del cansancio y todo el trajín de comidas y viajes , pudimos regresar a casa y curiosamente hasta estábamos solos. Parecía imposible los dos solos y con pocas fuerzas. Así acostándonos pronto termino nuestro primer y feliz día de casados. La mañana amaneció también soleada y con un clima primaveral que animaba a realizar el viaje que oras más tardes emprenderíamos hacia Castilla la mancha. Viaje de novios lo llaman, aunque nuestro caso era un viaje económico ,pues se trataba de visitar a la familia y aprovechar la hospitalidad para no tener que gastar en hoteles y comidas . Creo que fue mi primera gran equivocación. Insulsa luna de miel4 Primero paramos en Rubí para desayunar y recoger no sé qué cosas que se descuidaba Carolina. Aquel día comencé a conocer la paciencia y soportar las esperas. Dos horas después cogimos el coche y carretera y manta. Tres hora más tarde parábamos en Peñíscola para comer, dar un ligero paseo y volver a coger el coche ahora dirección Quintanar de la Orden. Pueblo en el que nació toda la familia de mi padre. Según mi padre buscando nuestras raíces llegó hasta el siglo xv, en el cual a causa de las pestes se quemaron todos los archivos de la iglesia. El trayecto lo hicimos casi de un tirón, solo paramos para nuestra necesidades y estirar un poco las piernas y respirar ese aire manchego que a mí siempre me había parecido diferente al resto del mundo. Viajando por ese mar de viñas con un horizonte infinito, salpicado por extensos campos de cereales y maizales, sentía una sensación de extraña libertad e incluso añoranza . Añoranza de los muchos viajes que como ese habíamos realizado mis padres mi hermano y yo, de un pasado ya pasado para siempre. Pero al mismo tiempo con la ilusión de que un día pudiera hacerlo con mi mujer y mis hijos, eso me animaba y alegraba. De momento era solo con mi mujer y ya tenía bastante. No parábamos de hablar y reír mientras no dormía Carolina claro está. Al divisar los molino de Mota del Cuervo se erizaron todos los pelos de mi cuerpo, fue como una inyección de alegría contenida... . Las puestas de sol son siempre bonitas, pero las de “La mancha” tienen algo especial. La conjunción del fuego con el verde de los viñedos y esa tierra cada vez más roja. Es un espectáculo digno de contemplar. El cuarto de hora que nos separaba Mota del Cuervo y Quintanar transcurrió en un suspiro. Al entrar al pueblo ya había oscurecido, encontramos la casa de mis tíos con facilidad. En esos momentos pensé que allí comenzaba realmente para mí la luna de miel, aunque de prestado en todas las casas que íbamos a estar.... Después de los saludos de rigor y una cena, nos fuimos a descansar ..... Pasamos unos días en el pueblo, sin pena ni gloria , de Quintanar a Toledo y de allí para Madrid, hasta agotar las dos semanas que nos habíamos cogido para el viaje..... . Recuerdo que regresamos en domingo pero no recuerdo si vinimos por Zaragoza o por Valencia. El hecho es que tuvimos que aguantar todas las caravanas habidas y por haber. Nos dirigimos primero a casa de sus padres , que no estaban, de allí a casa de los míos, que tampoco estaban. No sé ni como ni cuándo pero aparecimos en el huerto de mi suegro y como era de suponer , después de las pistas que he dado, estaban los cuatro haciendo buenas amistades. Lo cual nos pareció muy bien.¿¿Sería el principio de una larga y duradera amistad??.... Pues como siempre el tiempo nos daría la solución. !que curioso! Desde septiembre u octubre de 2003, nos propusimos con mi expareja de viajar a Argentina para visitar a unos "amigos" de internet, concretamente en un foro informativo de hepatitis C. (Muy buena gente).El hecho es que ese mismo año se produjo nuestra separación y quedó dentro de mí una deuda pendiente. Atraves de ese foro he conocido otras personas de allá, y mi interes ha hido en aumento y mis ganas de visitar ese gran Pais se ha convertido en una prioridad para mí. Por diversas circustancias he tenido que retrasarlo continuamente pero mi idea sigue y "vive Dios" que iré. Hoy mirando la asistencia a esta página me ha sorprendido gratamente que las visitas eran Argentinas. Esto a supuesto para mí una alegria especial, he incluso como si fuese "una señal de los Dioses". Existira una fuerza divina que haga que ese desconocido pais para mí, me este llamando y por diversas causas no deja que esté cada día presente en mi mente. GRACIAS ARGENTINA, GRACIAS ARGENTINOS. JOSEP Este nombre que puede parecer algo raro es ni más ni menos que José, pero en lengua catalana.Este pequeño personaje es un verdadero bicho y un autentico genio de la informática. vease en www.blogia.com/josep . Con él no necesito radio, pues no para de "cascar" Tres ángeles viva la tranquilidad y el silencioEntre el matrimonio y el ejército5 La luna de miel no fue muy destacada no sé si por la juventud o bien por estar escasos de dinero, o por qué no, a causa de mi actitud ante ocasiones. El hecho es que aunque no lo pasé mal no tengo un especial recuerdo de aquellos días. Y aclaro no es mal recuerdo. Pero la realidad se acercaba y el tiempo apremiaba. ¿Por qué?. Pues... ... es sencillo y a la vez complicado, recién casados y además con una criatura que venía de camino. Pero no se acababa ahí la cosa pues en mayo mi menda cumpliendo con el deber patriótico debía partir nada más y nada menos dirección Cádiz y más concretamente en un pueblo agradable y acogedor como es San Fernando. De allí sería trasladado a Melilla “África” para terminar mi instrucción militar, para defender a la patria, que por imperiosas necesidades no podía permitir que un ciudadano honrado, y entonces lo era , pudiera cumplir con la patria cerca de su nueva familia y compaginar el servicio a la patria con una recién inaugurada vida familiar ... Pues la cuestión es que con las esperanzas de que un gobierno socialista podía entrar a gobernar una España democrática que después del intento golpe de estado había recogido numerosos simpatizantes. Y el ejército. Del ejército español no tenía ni puñetera idea. Eso sí con esperanzas, de una reforma de los reemplazos, de la situación de los casados que era lo que realmente me importaba y de muchísimos rumores que circulaban por aquella época de estrenada democracia. Después de rellenar una cantidad de papeles: Certificado de residencia, de pobreza , penales, matrimonio, de convivencia, etc. etc. . Era ridículo ... señor funcionario puede usted hacerme un certificado de que soy pobre... Será un certificado de pobreza ¿no?, pues será!!... contestaba yo... Aunque después pensaba, ¿será lo mismo?... Con el ejército comenzó toda la movida y la realidad. ... y ... hasta creo que mi futuro. A causa de mi esqueleto, que me recuerda a veces la radiografía de Don Quijote, tengo una desviación ligera de columna y... como era la única manera de intentar retrasar la entrada en nuestro glorioso ejército, me agarré a un clavo ardiendo y alegué mi desviación, para suerte mía aceptaron a realizarme unas pruebas para comprobar si era o no apto para el servicio. La noticia fue muy bien acogida por parte de las dos familias, bueno de las tres, pues claro yo tenía la misma aunque no sé si con aquel espacio de tiempo era consciente de mi situación. Los mozos estábamos convocados frente a cuartel de intendencia de Barcelona. Con un megáfono en mano un suboficial, lo supe después, iba llamando uno por uno para recoger los papeles de embarque cada cual a su punto de destino. Estaba nervioso, a la hora de recoger el embarque, yo debía alegar incapacidad para el servicio militar . Si ¿Pero luego? ¿qué?... Sería aceptada mi súplica o por el contrario me darían los billetes como al resto de los mozos aptos y tuviese que incorporarme esa tarde o al día siguiente según los trayectos y horarios a filas. Haciendo cábalas estaba cuándo oí mi nombre, me acerqué a una mesa de madera vieja, como toda la fachada del cuartel. Después de contestar a las preguntas de rutina: Nombre, dirección, etc., escuché las palabras que estaba deseando oír toda la puñetera mañana. Tiene algo que alegar? Me preguntó un soldado con cara de “a ver cuándo se acaba esto”. Pues sí contesté de manera ingenua como esperando una respuesta de broma como.... “y a mí qué me importa” o algo parecido. Pero no, el pobre soldado no creo que estuviese para muchas bromas después de repetir la pregunta unas quinientas o seiscientas veces. Me dijo que esperase en una fila apartada donde otros mozos en la misma situación que yo aguardaban sin saber qué pasaría más tarde y con la incertidumbre de saber si que pasaría cuando acabasen con los últimos mozos y esas preguntas sistemáticas. Después de unas dos largas horas de espera, y sin más “quintos” que preguntar, nos hicieron formar en fila de a uno y por orden de lista. Fuimos pasando todos, exponiendo cada cual su problema de la forma más exagerada posible, como si aquellos soldados fuesen médicos experimentados. Lo cierto es que se limitaban a escribir las dolencias de forma simplificada, como dolor de espalda, brazo roto, pies planos y así con todos. Por lo cual cuando me tocó a mí disertar mi problema la explicación fue sencilla, dolor de espalda. El soldado me miró con gesto de... ¿me está tomando el pelo? Y es que en este país las cosas funcionan así, si explicas, qué pesado y si eres escueto es que les tomas el pelo. Después de esa mirada de admiración o confusión según se mire, anotó “ dolor de espalda”, me dio un papel diciendo que el lunes por la mañana a las 8 am., como un reloj me presentase en ese mismo cuartel para comenzar el proceso de visitas médicas etc... Me dirigía al coche con sensación de inseguridad e incertidumbre, pensando qué “leches” harían el lunes con nosotros. Una vez dentro del coche la cosa cambió, aquel habitáculo para mí era como estar en casa protegido de cualquier peligro y mi mente se puso a pensar en ese fin de semana que tenía por delante y no sabría si sería el último de esa primavera que pasase con mi recién inaugurada familia. Me dirigí directo a Girona con alto grado de satisfacción y con extremas ganas de contar mi pequeña “aventura”. La hora y media que duró el viaje pasó asombrosamente larga, como si a cada kilómetro que recorría le añadiesen otros más, (de hecho en la carretera había una señalización que marcaba más kilómetro que otra posterior, lo cual no sabías si ibas o venías). Ya en Palafrugell mi estrenada mujer y mis padres saltaban de alegría por el acontecimiento. No era para menos pues mientras otros ya estaban camino de sus respectivos destinos, yo disfrutaba del fin de semana en casita. Pero como la vida no se detiene y menos por mí, llegó el domingo noche con las despedidas, por si acaso. Regresé a Rubí para pasar esa noche previa a la intrigante presentación. Verticalidad Alineación marítimaLuces o Farolas ¿Moderno o antiguo? ¿Luces o farolas?...Calle Gótica Tanto el tiempo: como el calor o el frío sonrelativos en esta callePalomas volando Estamos tan acostumbrado a ver las palómas, que ni nos fijamos en ellas.El otro día las capté en el objetivo, y aohra viendolas sí me he fijado y hasta su vuelo es bonito, además de sus colores su figuras sus plumas... .Aveces parado las cosas se ven diferentes. Palomas volando Mi comentario lo puse antesHospital Militar6 No eran las ocho cuando aparcaba el coche en sitio seguro por si acaso tenía que venir alguien a buscarlo, en el caso de que por ejemplo quedase interno en un hospital militar hasta la finalización de las pruebas. Todo eran dudas y preguntas sin respuesta. Me dirigí lentamente hacia el gran portón de entrada, que en aquel momento no sabía si también sería de salida. No tenía prisa pues aunque las dudas me dominaban, tampoco me urgía saber que me depararía el interior de ese ruinoso cuartel. Dirigía la mirada a diestra y siniestra, como fotografiando las imágenes que veía y las que quería guardar a modo de despedida. Frente a la entrada un grupo de jóvenes de mi edad aguardaba con cierto nerviosismo a que esa gran puerta se abriese. Pasaron unos treinta minutos de la hora establecida cuándo una pequeña puerta que pertenecía a ese gran portón se abrió, un suboficial y un soldado con un papel en mano salieron al umbral. Con voz de pocos amigos y alto grado de chulería el suboficial gritó, pónganse en fila de a uno conforme les valya nombrado y pasen la puerta sin perder esa formación. También dijo cosas como "presten atención pues no pienso repetir nombres" y cosas como esas que te hacían poner la piel de gallina. Como todos yo también fui reclamado. Crucé la puerta, que por cierto solo se podía pasar de uno en uno dada la estrechez de la misma. Un patio de armas fue lo primero que vi, sin perder la fila nos fueron colocando en medio del patio. El “simpático” suboficial después de un carraspeo y con voz de cazalla empezó a exponernos el plan “de trabajo” que diariamente debíamos seguir escrupulosamente, so pena de ser desertores y cosas por el estilo. Teníamos que presentarnos cada día antes de las nueve y firmar en la lista que tenían preparada en un pequeño y cutre despacho, creo que ni la pintura quería estar allá pues en forma de grandes placas se desprendían de las paredes en forma de protesta. Pero antes de estampar la firma había que cumplir con la patria barriendo el famoso patio de adoquines, tierra y hiervas las cuales se suponía que debíamos quitar cada día. Y así comencé con mi servicio a la patria, con una escoba que era por supuesto mejor que agacharse a recoger las malditas hiervas. Después de una hora aproximadamente, el tipo de "mala leche" como siempre gritando nos comunica que podemos ir firmando, para lo cual y como empezaba a ser habitual nos volvieron a formar y por una escalera que quedaba justo enfrente de la puerta de entrada comenzamos a desfilar o mejor a escalar aquellos altos e irregulares escalones que como todo el cuartel pedía a gritos una jubilación honrosa o sea la demolición de ese edificio con techos interminables barandas de hierro corroído por los años y el paso de tantas y tantas manos. Llegamos al primer piso casi con la lengua fuera, pues en vez de un piso parecían tres. Allí conocimos el despacho y a los dos soldados que un poco más amables nos esperaban con la lista y ese pequeño apartado para poder rubricar. Después de que nos dieran una hoja para presentarnos a los reconocimientos(hora y lugar de las pruebas), cada uno con cara de gran satisfacción fuimos saliendo y esta vez sin formar. En mi hoja decía que tenía que presentarme al día siguiente en el hospital militar para visita médica. Tuve que retornar pues tenía hora a las nueve treinta de la mañana y claro no podía estar en dos sitios a la vez. Me contestaron que no había problema, en el hospital me darían un justificante que entregaría en esa oficina cuando acabase la visita, aunque sólo por las mañanas, si no al próximo día. Más tranquilo salí de ese ya maldito cuartel, recogí mi coche y me dirigí a Rubí. No tenía prisa y además una de mis facultades es perderme con extraordinaria facilidad, o sea que me tomé la cosa con calma para intentar memorizar bien el camino. Como siempre, en aquella época, a las nueve y treinta minutos estaba no sólo el hospital, si no que también había podido descubrir la planta y puerta donde sería visitado. Quedé sorprendido de la cantidad de gente que dice tiene problemas de espalda. Un pasillo largo y como no alto, empezaba a pensar que todos los edificios militares eran cochambrosos y de techo exageradamente altos, acogía a una multitud de personas que como yo teníamos cita a la misma hora. A las diez y media la puerta a la que todo el mundo miraba de reojo, no se había abierto para nada. Sin haber prácticamente desayunado mi estómago comenzaba a tocar esa música característica con sonido hueco muy hueco. Por fin sobre las once llegó un militar que debía de ser importante, pues todos los soldados que con él se cruzaban saludaban de forma automatizada y solemne, acompañado de una enfermera abrieron la esperada puerta, media hora después salió la enfermera, comenzó a llamar por orden alfabético, por lo cual teniendo en cuenta que tenía de tiempo hasta la letra M, salí raudo en busca de un bocadillo de lo que fuera. Tuve suerte y encontré rápidamente un bar, fue mi salvación pues mis tripas no perdonaban mi abandono. Una vez satisfecha mis ansias volví al hospital para ver si me nombraban. Eran aproximadamente la una y media de la tarde cuándo después de nombrar a alguien con la letra J, dijo que nos esperaba a todos mañana a la misma hora y que nos podíamos marchar. Algunos de nosotros pedimos el justificante y nos contestó que no hacía falta y si nos decían algo entonces ella lo justificaría. Se dio la vuelta, abrió la puerta y desapareció. Como no daba tiempo para acercarme hasta el cuartel, llamé por teléfono, tardaron en descolgar el auricular, expuse mi problema y me comentaron que no había de temer represalias. Bueno si no hay problema y ese es el control que llevan, esto puede tardar muchos días, antes que pudiera ir al tribunal médico y fallara mis resultados. Eso lo pensaba después de enterarme que el oficial médico era de medicina general y comentaron que él sólo decía a que especialista mandarte . Otra vez, sin prisas cogí la carretera de la” arrabasada” dirección, otra vez para el pueblo. La carretera aunque llena de curvas y alguna corta recta, me infundía sensación de tranquilidad espiritual que intentaba conservar a toda costa. La primavera siempre ha sido mi estación favorita y esos olores que despierta, colores que alimentan el alma, pero no el estómago y tuve que empezar a acelerar antes que tuviese serios problemas conmigo. Al día siguiente me presenté en el hospital pero, esta vez serían como las diez más que menos, la acumulación de gente continuaba igual que el día anterior. En esta ocasión el oficial estaba ya visitando, pregunté por qué letra iba, la mima de ayer me contestaron. Bueno por suerte llevé un bocadillo para amenizar la espera que prometía ser igual que el día anterior. No me equivoqué y sobre la una de la tarde escuché mi nombre. El oficial médico, capitán según oí, estaba sentado detrás de un despacho de hierro y formica, a tónica con el consultorio, de muebles antiguos y mal pintados y con el resto del hospital. Todo estaba a juego hasta con el capitán que si sería oficial, pero no caballero. Me hizo sentar, después de un espacio indeterminado de tiempo en absoluto silencio, comenzó con el interrogatorio: Nombre y apellidos, dirección y que me pasaba. Tengo desviación de espalda y me duele. Me miró por primera vez y acto seguido me entregó un papel. Puede retirarse, fueron las únicas palabras que pude escucharle. Y como no me fuí con el papel en mano y con terribles ganas de salir de ese hospital. Aunque me daba mas o menos tiempo de llegar a intendencia, decidí no correr por si acaso o sea me fui al bar del otro día y me tomé, una cerveza que me supo a gloria pues el bocadillo de la mañana me reclamaba líquidos. Como el día anterior llamé por teléfono y comente la misma historia del día anterior, con idéntica contestación. Termine la cerveza y me fuí. Como le iba cogiendo el tranquillo al asunto militar, me presente sobre las doce del día siguiente y efectivamente no pasó nada. Nunca más barrí, pues antes de las doce no me presente ningún día. Y así entre visitas al hospital y visitas a intendencia pasé aproximadamente un mes y algo. Hasta que un día que fui a firmar, me comunicaron que la semana siguiente tendría tribunal médico. Se acabó lo bueno pensé. Y... No me equivoqué. Después de esperar, como siempre en el ejército, me hicieron pasar. Un grupo de militares sentados y en fila de tras de una mesa larga. Uno de ellos que estaba sentado en el centro y que debía ser de mayor graduación que el resto, me preguntó el nombre y seguidamente comenzaron a mirar expedientes, radiografías y a hablar entre ellos. Pasaron diez minutos angustiosos, sentado en una silla delante de todos aquellos galones, mirando las expresiones de cada uno haber si podía adivinar lo que pensaba cada uno, sobretodo el del medio. El presidente como en un juicio, por eso se llamaría tribunal médico, me ordenó levantar y después de decir mi nombre en voz alta me comunicó el resultado del “juicio”. “Culpable”, o sea apto para el servicio militar. En intendencia después de unos días me dieron los papeles para recoger el billete de tren hasta San Fernando, provincia de Cádiz. |